El escándalo del expríncipe Andrés, el mayor desafío del reinado de Carlos III
Written by rasco on February 22, 2026
Pocas horas después de que su hermano Andrés fuera arrestado el jueves por la policía en su propio domicilio y trasladado a comisaría para ser interrogado, el rey Carlos III acudió a la London Fashion Week (Semana de la Moda de Londres). Formaba parte de su agenda desde hacía meses, que en su afán por preservar la normalidad no estaba dispuesto a alterar. Se le vio charlar entre risas con Stella McCartney, hija de Paul, el carismático componente de los Beatles. “Es genial, sí. Es genial. Vosotros dos tendrías que pasar un rato juntos”, le decía la diseñadora al monarca cuando le preguntaba por su padre.
La monarquía es tan indisoluble de la imagen del Reino Unido como el cuarteto musical de Liverpool. Resulta imposible imaginar al país sin esa institución, y por eso todavía muchos expertos en realeza evocan sin ruborizarse la distinción que hizo Walter Bagehot, el legendario director del semanario The Economist, en su libro The English Constitution (La Constitución Inglesa). La corona, según el autor, era la parte solemne, majestuosa y digna del Estado. El Gobierno, por otro lado, era simplemente la parte eficaz. Poesía frente a prosa. “No debe permitirse que la luz del día entre en la magia”, defendía Bagehot. El poder de la monarquía residía en su misterio y no debía ser sometida a un escrutinio minucioso.
El escándalo de la relación del hermano del rey con el multimillonario pederasta estadounidense Jeffrey Epstein ha reventado cualquier pretensión de magia y misterio en torno al palacio de Buckingham, obligado a regañadientes a levantar sus alfombras para poner freno a la crisis constitucional más grave que enfrenta desde la abdicación de Eduardo VIII. La muerte de Lady Di, reflejada en películas y series como el momento más delicado y grave en el reinado de Isabel II, parece ahora un asunto menor comparado con la tormenta desatada esta semana.
“Es como comparar una pequeña zozobra con el hundimiento del Titanic. Aquello fue un grupo de gente molesta porque la reina no iba a Londres [tras la muerte de Diana de Gales] a saludar. Lo hizo y todos fueron felices de nuevo. Esto es un escándalo de dimensiones completamente diferentes. Se trata de hechos delictivos. Andrés ha sido arrestado presuntamente por filtrar documentos, pero lo realmente tóxico son las acusaciones de abusos sexuales. No se puede ser acusado de algo más tóxico, y la casa real no va a poder escabullirse de esto”, afirma Graham Smith, el fundador del movimiento Republic, que en las últimas horas ha multiplicado sus encuentros con una prensa internacional ávida de explicaciones y pronósticos.
El grupo ha conseguido, desde la coronación de Carlos III, reactivar un debate que, en cualquier caso, siempre ha tenido una naturaleza marginal en el Reino Unido. Monarquía o república. Smith ha denunciado ante la policía al expríncipe Andrés desde que comenzaron a hacerse públicos sus turbios manejos con Epstein. Nadie le hizo caso. Hasta ahora. La reciente montaña de archivos del financiero fallecido en prisión publicada por el Departamento de Justicia estadounidense ha provocado un alud que no han podido esquivar ni la casa real, ni la policía, ni el Parlamento ni, por supuesto, el propio Andrés. Fue el grupo Republic el que denunció las supuestas filtraciones de información confidencial económica del Gobierno a Epstein, durante el tiempo en que Andrés ocupó el puesto de enviado especial de Comercio Exterior del Reino Unido 8entre 2001 y 2011), que son presuntamente la base de la investigación abierta sobre el expríncipe. Se intenta comprobar, a través de su interrogatorio y del registro de sus viviendas, si cometió un delito de conducta inapropiada en el desempeño de un cargo público.
El Centro Nacional para la Investigación Social, que publica una encuesta en profundidad sobre las actitudes sociales de los británicos desde 1983 (aborto, gasto público, impuestos, muerte asistida… y monarquía) reflejó en sus últimos datos el menor apoyo a la corona en cuatro décadas. Solo un 51% de los consultados consideraba muy importante que el Reino Unido tuviera esa forma de Estado, frente al 86% que opinaba así hace 40 años. La brecha generacional hablaba por sí sola: un 59% de las personas de entre 16 y 34 años quería poder elegir a su…
Fuente editorial adaptada por BeOne Radio Canada.
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