Cómo el asalto de Trump, Putin y Netanyahu hunde el mundo en la ley de la selva
Written by Maria Henao on March 8, 2026
El mundo se hunde a gran velocidad en el abismo de la ley de la jungla, un estado salvaje en el cual las reglas compartidas se evaporan, las instituciones comunes caen en la irrelevancia total y solo importa la fuerza, a la cual se recurre de forma cada vez más descarada. El planeta nunca fue una rosaleda, pero en las décadas posteriores al fin de la Guerra Fría hubo algunos elementos de contención que, hoy, la acción desenfrenada de figuras como Donald Trump, Vladímir Putin o Benjamín Netanyahu ―entre otros― está destruyendo, produciendo un regreso a una situación de brutalidad propia de otros tiempos.
La guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní es la última conmoción en este proceso de deterioro. La comparación con otras guerras de EE UU en la zona es esclarecedora. La guerra del Golfo de 1990 fue una operación legal, amparada por el Consejo de Seguridad de la ONU. La invasión de Irak de 2003 fue una operación ilegal, pero cabe recordar, como hace en conversación telefónica Manuel Muñiz, rector de la IE University, el esfuerzo que ―aunque fuera mediante bochornosas mentiras― los atacantes hicieron para conseguir un aval legal. Hoy, Trump y Netanyahu muestran un desprecio absoluto por el derecho y las instituciones internacionales, no se molestan ni siquiera en intentar convencer con pruebas fabricadas.
Mientras, Putin no solo invade ilegalmente un país ―como ocurrió con EE UU en Irak―, sino que además cruza la línea roja de buscar la anexión de Ucrania, una terrible caja de Pandora. El espanto de la acción israelí contra Gaza, un indescriptible castigo colectivo sin posibilidad de huida para los civiles, agudiza el cuadro de la descomposición liderada por quienes detentan poderío militar. Otra comparativa histórica, subrayada por Jeremy Cliffe, director editorial del think tank ECFR, también ilustra el deterioro: la abismal diferencia de atención internacional a la crisis en Darfur (Sudán) a principios de siglo ―con gran implicación de la ONU y cascos azules― y la indiferencia e impotencia alrededor de la actual.
Se trata de relámpagos que iluminan un cambio de época. En la anterior, hubo abusos y crímenes abyectos, desde el genocidio en Ruanda hasta las guerras del Congo o en los Balcanes. Pero fue también un tiempo en el cual se establecieron o reforzaron instituciones, normas y procesos multilaterales, como la OMC (Organización Mundial del Comercio), el Tribunal Penal o el panel para la lucha contra el cambio climático.
El país hegemónico, EE UU, cometió en esa etapa graves abusos, pero asumió una actitud más contenida en varios aspectos en comparación con épocas anteriores ―y con la actual―. A la vez, asumía el peso de algunas responsabilidades, del suministro de algunos bienes globales estabilizadores, de la construcción de marcos multilaterales. No era por generosidad, sino porque consideraba que estaba en su interés, pero lo hacía. Ya no.
Muñiz, que también es profesor de Relaciones es y ex secretario de Estado de Exteriores de España, señala que el mundo regresa a una triste normalidad. “Lo anómalo, lo atípico, han sido los últimos 30 años de hiperglobalización, fuerte integración en muchos sectores a nivel internacional, altísima movilidad de personas entre países, una apuesta muy marcada por el orden multilateral, la expansión de sus competencias y funciones. Eso es atípico en la historia de las relaciones internacionales; lo normal es un mundo más fragmentado, más atomizado, más multipolar, más desordenado”, dice Muñiz.
El rector de la IE University cree que entre todas las fuerzas que diseñan el nuevo escenario destacan dos.
La primera es la dinámica de fragmentación. “Es una fragmentación política, que se refleja en un debilitamiento de las alianzas, de la fiabilidad de las relaciones bilaterales que existían hasta la fecha, en un uso más común de la fuerza. Pero también económica, a través de aranceles y de otros. Y en el ámbito multilateral, porque se están debilitando todas las instituciones del andamiaje internacional”, dice Muñiz. El segundo factor preponderante que indica Muñiz es el cambio de posición y actitud de Estados Unidos.
Estados Unidos rompe límites
El cambio de Washington es fundamental. Hay una dinámica de largo recorrido, que tiene que ver con la reconsideración de los intereses nacionales estadounidenses a la luz del…
Fuente editorial adaptada por BeOne Radio Canada.
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