La nueva guerra contra las drogas de Trump
Escrito por Maria Henao el marzo 21, 2026
Una familia de campesinos se encontró hace unas semanas con una extraña sorpresa entre sus cultivos de coca y plataneras en Putumayo, la frontera colombiana con Ecuador. Un cilindro metálico de casi dos metros y pintado de un verde medio oxidado. Era una bomba de 227 kilos lanzada por el Ejército ecuatoriano y todo apunta a que de origen estadounidense. En uno de esos azares casi inverosímiles, la bomba no explotó al caer en territorio ecuatoriano, donde tenía como objetivo a las mafias del narcotráfico. De rebote, el explosivo fue avanzando unos 300 metros hasta cruzar al otro lado de la frontera. El extraño caso ha provocado una crisis de envergadura entre ambos Gobiernos. Y de fondo, la escalada militar estadounidense en Latinoamérica, una nueva vuelta de tuerca a la guerra contra las drogas y otro ejemplo de que Donald Trump concibe la región -y así se ha referido su Gobierno- como su “patio trasero”.
El presidente de Estados Unidos ha desempolvado explícitamente una vieja doctrina de finales del siglo XIX que justifica el intervencionismo sobre el resto del continente. En este contexto se produjo el ataque militar contra Caracas, que acabó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro; o la asfixia petrolera impuesta sobre Cuba. La ofensiva estadounidense, más allá de las ansiedades y ambiciones geopolíticas, está siendo justificada en gran parte por el combate contra el narcotráfico. La estrategia avanzó un paso más hace un par de semanas en uno de sus campos de golf en Miami. La llamada cumbre Escudo de las Américas reunió a 12 gobiernos latinoamericanos ideológicamente afines al trumpismo. Los objetivos: combatir el narcotráfico, la migración y reducir la influencia de China en la región.
“El corazón del acuerdo”, dijo Trump, “es un compromiso en usar la fuerza letal del Ejército para destruir a sus siniestros carteles y sus redes terroristas”. El mensaje apunta a profundizar la presencia estadounidense en la región, interviniendo con mayor o menor protagonismo en los operativos de cada país, una puerta abierta desde la declaración el año pasado de un puñado de grupos criminales como organizaciones terroristas. El propio Pentágono considera que Ecuador se ha convertido en el primer país de Latinoamérica en ejecutar ataques coordinados en tierra contra los carteles. Es decir, un laboratorio de los planes de Trump para la región.
La cumbre destacó, en todo caso, por la ausencia de las tres potencias: Brasil, México y Colombia, una especie de eje progresista y objetivo favorito de los ataques de Trump. Desde el think tank Chatham House, apuntan en un reciente informe que “cualquier alianza regional eficiente tiene necesariamente que contar con ellos. La cumbre de Trump se pareció más a una entrega de la saga de películas de Marvel”. Los tres países ausentes suponen más de la mitad del PIB regional y albergan en su territorio gran parte de los mercados de producción y distribución de droga. Solo Colombia concentra tres cuartas partes de la producción total de cocaína, según los últimos datos de Naciones Unidas. A continuación, radiografía la avanzadilla militar en los distintos países de la región.
Ecuador, el aliado perfecto
El presidente Daniel Noboa es casi el aliado perfecto, dispuesto a respaldar sin reservas cualquier iniciativa que llegue desde Washington. Desde los despachos oficiales hasta los operativos en territorio, la cooperación norteamericana se traduce en entrenamiento policial, intercambio de información, equipos tácticos y apoyo logístico para operativos terrestres que el Gobierno ecuatoriano autoriza con total apertura. Las operaciones se enmarcan en acuerdos en los tres órdenes castrenses: tierra, mar y aire. Negociados por el expresidente Guillermo Lasso en 2023, Noboa los ha ampliado y los utiliza para su “guerra” contra el crimen organizado, que ha desatado una tremenda crisis de violencia. Pasó de una tasa de asesinatos de menos de ocho por cada 100.000 habitantes en 2020 a más de 45 en 2023.
Los primeros operativos conjuntos comenzaron a inicios de marzo, con bombardeos a lugares ocupados por el grupo criminal Comandos de la Frontera, como el de la bomba que no explotó y acabó en territorio colombiano. Los lazos bilaterales se reforzaron tras la cumbre del Escudo de las Américas. A su regreso, Noboa decretó un…
Fuente editorial adaptada por BeOne Radio Canada.
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