Las lecciones de liderazgo del jefe de los masáis que pasó la prueba de aguantar el fuego en sus brazos: “La comunidad observa a los jóvenes para seleccionar al jefe. Se valora la valentía y la inteligencia”
Written by Rossana Marquez on March 4, 2026
William Kikanae Ole Pere es un líder comprometido. Renunció a una beca que le concedió Michael Jordan en Estados Unidos para centrarse en su comunidad. Se encuentra estos días en España para promocionar sus proyectos para la subsistencia del millón de masáis que habita en Tanzania y Kenia, donde está la reserva Masái Mara. Para ello, ha cerrado su participación en encuentros de formación en liderazgo con distintas compañías y directivos. A la cita, en un hotel madrileño, llega con paso tranquilo y una sonrisa. Una túnica y un sinfín de collares, pulseras y brazaletes, componen su alegre vestimenta. Una estampa que “busca transmitir la felicidad con la que vivimos. Somos pobres, pero damos mucho valor a lo que tenemos: agua, comida, educación, carreteras y hospitales”, sostiene.
En la década de los cincuenta (en su comunidad la edad se mide por décadas en lugar de por años), continúa luchando en tres frentes clave para el desarrollo de su clan. El primero es la educación infantil, “esencial para nuestro futuro” e impulsada con la creación de la escuela-residencia Mara Visión School. El segundo ámbito es el empoderamiento laboral de la mujer, que le ha convertido en auténtico referente para la sociedad africana. El tercero pasa por dignificar la figura del guerrero masái. Una labor que canaliza a través del proyecto Sawa Mara, que integra el Masai Ecolodge (alojamiento turístico sostenible) y la organización de safaris. En este entorno ejerce, además, de guía turístico, tarea de la que han sido testigos visitantes como Barak Obama o Hillary Clinton.
Los tres proyectos se articulan bajo el paraguas de la ONG Adcam, que fundó en 2005 junto a la emprendedora española Rosa Escandell, que define como su ángel de la guarda. “Rosa trabajaba en cooperación internacional y llevaba en Washington una campaña mundial de microcréditos. Buscaba un proyecto con foco en la mujer africana. Le hablaron de un masái que llevaba ocho años recorriendo una y otra vez el largo camino hasta Nairobi, con su proyecto empresarial para la mujer bajo el brazo, sin éxito. Me escuchó. Creyó en mí y ahí comenzó todo”.
El milagro M-Pesa
El dirigente masái considera que el secreto para guiar con éxito un grupo, en entornos especialmente desfavorables, reside “en el respeto y la confianza que generes, la pasión que pongas y en tu capacidad para resolver. Es algo que te tienes que ganar”, señala. Como fue lo suyo con el liderazgo que hoy ejerce. “La comunidad observa a los jóvenes para seleccionar al futuro jefe. Se valora la valentía (muestra las pequeñas cicatrices tras aguantar el fuego en sus brazos) y la inteligencia. Pero también ser capaz de encontrar soluciones a los problemas y estar muy atento a las necesidades de la comunidad”. Un aspecto con el que se ha visto impulsado al disponer de la solución de telefonía M-Pesa (M de móvil; Pesa, dinero en suajili), pionera en Kenia. Este sistema, desarrollado por el mayor operador del país, Safaricom (71% de cuota de mercado), ofrece una plataforma de pagos móviles, sin cuenta bancaria y con solo una tarjeta SIM.
“Actúa como un bizum: transfiere fondos con los terminales. Para nosotros ha sido crucial”. Y ejemplifica: “Si una persona se pone enferma, toda la comunidad contribuye aunque no la conozcan”. Algo especialmente importante en el entorno del Masai Mara, que supera los 1.500 kilómetros cuadrados de extensión. Esta reserva, cuyos títulos de propiedad pertenecen a la tribu, es precisamente uno de los caballos de batalla en la gestión de Kikanae. Y es así porque, de las 11 áreas de conservación que la componen, en tan sólo en una, la de Lemek, la gestión continúa en sus manos y es la única que revierte sus ganancias al poblado.
Renegociar rentas
“El resto se hallan arrendadas a blancos en condiciones que tratamos de mejorar”. Su alquiler, de hecho, es uno de los puntos más calientes. “Ayudo a los propietarios de esas tierras a renegociar adecuadamente las condiciones de los contratos (a 25 años) para mantener su identidad. Rentas baratas y a 100 años les hacen perder su control e hipotecar el futuro de sus hijos, como ha ocurrido”. Y añade: “Es muy tentador obtener ingresos a corto plazo, pero hay que pensar más allá”.
Kikanae trabaja además para dignificar al guerrero masái que esté interesado en buscar alternativas laborales al pastoreo. “Las posiciones que les ofrecen no…
Fuente editorial adaptada por BeOne Radio Canada.
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