Trump dejó a la ONU fuera del “Consejo de Paz” que impondrá en Gaza
Written by Maria Henao on January 20, 2026
La Organización de las Naciones Unidas confirmó que su secretario general, António Guterres, no ha sido convocado para formar parte del próximo Consejo de Paz organizado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para establecer el control político y territorial de Gaza. El portavoz adjunto de la Secretaría General, Farhan Haq, señaló a los medios que la institución no tiene conocimiento de ninguna invitación o comunicación oficial encaminada a integrar a la máxima autoridad del organismo en este nuevo esquema de gobernanza regional. Esta ausencia se produce en un momento decisivo, previo a la prevista firma del acuerdo. para el 22 de enero en la ciudad de Davos. En esta reunión, Trump tiene previsto formalizar el entendimiento que dará estructura jurídica y operativa a este grupo de trabajo. Es importante resaltar que el Consejo de Paz de Trump no es un órgano de debate tradicional, sino una junta ejecutiva que busca administrar directamente el territorio, cuyas operaciones se llevarán a cabo en estricta coordinación con los gobiernos de Israel y Egipto. Funcionará más como una coalición de países específicos que como un mandato multilateral de la ONU, propuesta que obtuvo el apoyo de trece de los quince miembros del Consejo de Seguridad en noviembre de 2025, con las únicas abstenciones de Rusia y China. Francia no participará en el Consejo de Paz para Gaza de Trump. París expresó su firme rechazo a la propuesta del presidente estadounidense, Donald Trump, de integrar a Francia en un nuevo “Consejo de Paz” para Gaza. Fuentes cercanas al presidente Emmanuel Macron confirmaron este lunes que París no dará una respuesta favorable a la invitación, argumentando que la iniciativa cuestiona principios fundamentales del orden internacional y de la estructura de Naciones Unidas. Para el gobierno francés, el documento presentado por Washington supera las expectativas iniciales de centrarse únicamente en la crisis de Gaza. Según el entorno de Macron, la propuesta plantea serias dudas sobre el respeto de la Carta de la ONU, que Francia considera intocable. El país mantiene su compromiso de alto el fuego, pero se niega a participar en una reunión que podría poner en duda la igualdad soberana de los Estados. El Ministerio de Asuntos Exteriores francés ha reforzado esta posición recordando que el derecho internacional debe prevalecer sobre la arbitrariedad y las relaciones de fuerza. Desde París se percibe que las condiciones fijadas por Estados Unidos para esta nueva organización podrían debilitar un multilateralismo efectivo. Por lo tanto, bajo los términos actuales, Francia no tiene intención de legitimar una estructura que parece operar fuera del consenso global establecido. La diplomacia francesa insiste en que cualquier solución pacífica a las disputas debe estar anclada en el marco de las Naciones Unidas. Esta institución, según el comunicado oficial, sigue siendo la piedra angular para evitar que el escenario internacional se convierta en un tablero dominado exclusivamente por el poder militar o económico. Esta resistencia de París marca una clara distancia con el modelo de gobernanza global que la administración Trump está tratando de imponer. Un organismo con líderes controvertidos y poderes ilimitados La Casa Blanca ha extendido invitaciones a este consejo a líderes como Vladimir Putin de Rusia, Viktor Orbán de Hungría y Alexandr Lukashenko de Bielorrusia. También están en la lista el primer ministro canadiense, Mark Carney, así como los líderes de Paraguay y Argentina. Esta composición, que otorga poder presidencial absoluto a Trump, ha levantado sospechas sobre los verdaderos objetivos de la iniciativa más allá de la reconstrucción de Gaza. Aunque el consejo fue concebido originalmente para supervisar la recuperación del territorio palestino después de dos años de guerra, sus estatutos actuales no limitan su alcance geográfico. Muchos analistas y diplomáticos europeos ven este diseño como un intento deliberado de deslegitimar el papel de la ONU y centralizar las decisiones globales en un grupo selecto de aliados de Washington. Esta ambigüedad funcional es precisamente uno de los puntos que Francia no está dispuesta a validar.
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