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¿Quiénes son los periodistas que ganaron el nobel de paz? – Europa – Internacional

Written by on October 9, 2021


Por primera vez, el Nobel de la Paz reconoció ayer la libertad de expresión e información y el papel del periodismo independiente con un premio a dos periodistas, la filipina Maria Ressa y el ruso Dmitri Muratov.

(En contexto: Premio Nobel de Paz 2021 para los periodistas Maria Ressa y Dmitry Muratov)

Ressa y Muratov, de 58 y 59 años, respectivamente, fueron premiados “por sus esfuerzos para defender la libertad de expresión, condición previa para la democracia y la paz duradera”, señaló el Comité Nobel, que elogió su lucha “valiente” y advirtió de las “crecientes circunstancias adversas” que enfrentan la democracia y la libertad de prensa en el mundo.

El fallo del Comité Nobel resaltó la necesidad de un periodismo “libre, independiente y basado en hechos” que sirva para proteger derechos fundamentales contra “el abuso de poder, las mentiras y la propaganda de guerra”.

“La libertad de expresión es la mejor defensa de una sociedad contra la guerra y los conflictos. No hay democracia sin libertad de expresión”, afirmó en una rueda de prensa posterior al anuncio del premio la presidenta del comité, Berit Reiss-Andersen, quien resaltó que el premio no va a resolver los problemas de la libertad de expresión, pero se mostró esperanzada de que dirija el foco a la importancia del periodismo y lo peligroso que es ejercer ese derecho.

Según la última clasificación anual de Reporteros Sin Fronteras (RSF), la situación de la libertad de prensa es problemática, difícil e incluso muy grave en el 73 por ciento de 180 países analizados. La organización señala que, en lo que va de año, 24 reporteros profesionales han muerto y otros 350 siguen encarcelados.

Los galardonados figuraban desde hace años en la lista de aspirantes al Nobel, cuyas quinielas apuntaban esta vez a un premio a la libertad de prensa, aunque aparecían como candidatos mejor situados organizaciones como RSF y el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), cuyo director ejecutivo, Joel Simon, dijo que “el Nobel de la Paz es un reconocimiento poderoso de su trabajo incansable, y del trabajo de todos los periodistas del mundo”.

Por su parte, el secretario general de RSF, Christophe Deloire, señaló que este premio es “un llamado a la acción”. El alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior, Josep Borrell, también celebró el premio y destacó la importancia del periodismo independiente para la democracia.

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Un ícono en Filipinas

Ressa es un ícono de la libertad de expresión que vive bajo el acoso judicial y social por su trabajo periodístico. La periodista se ha destacado por la investigación de la controvertida guerra contra las drogas del presidente filipino, Rodrigo Duterte, así como por su labor contra las noticias falsas y la desinformación. “Es un reconocimiento a las dificultades, pero también a la esperanza de que vamos a ganar la batalla por la verdad, la batalla por los hechos: no retrocedemos”, señaló visiblemente emocionada Ressa en una conferencia virtual en la que se enteró del anuncio del Nobel de la Paz.

“Mi teléfono va a explotar”, señaló más tarde en una entrevista con Rappler, el portal digital que ella mismo fundó en 2012 con otros 12 periodistas y que se ha convertido en un medio de referencia en su país.

La veterana periodista, que trabajó para la cadena de EE. UU. CNN entre 1995 y 2005 y también colaboró con The Wall Street Journal, señaló que el periodismo se encuentra en un momento crítico y que la inteligencia artificial es peligrosa para el oficio por la “manipulación” que genera en las redes sociales.

Para Ressa “no hay mejor momento” para ser periodista y afrontar la desinformación mediante la investigación de hechos y poder “pensar despacio” en medio de la vorágine de información. “El periodismo te pondrá a prueba mentalmente, intelectualmente, físicamente, moralmente”, señaló la reportera, quien reconoció que Rappler no hubiera sobrevivido sin el apoyo recibido en los últimos años de acoso por parte de las autoridades filipinas.

Ressa nació en Manila, pero pasó gran parte de su juventud en EE. UU., donde estudió en la Universidad de Princeton y más tarde prosiguió sus estudios en la Universidad de Filipinas Diliman en su país natal.

Maria Ressa

La periodista filipina Maria Ressa, directora del portal Rappler, firma documentos en la Oficina Nacional de Investigación tras su detención este miércoles en Manila, Filipinas.

Durante su época en CNN fue corresponsal en Manila y Yakarta y se especializó en la investigación de las redes terroristas en el sureste asiático, tras lo cual escribió dos libros sobre Al Qaeda y Osama bin Laden.

Ya en Rappler se ganó la animadversión de Duterte por su investigación de la guerra contra el narcotráfico, lo que la puso en la diana de una campaña de desprestigio en redes sociales y de acoso judicial. La campaña también afectó a los periodistas de Rappler, un equipo muy joven de 23 años de media en el que más del 60 por ciento son mujeres.

Ressa fue elegida personalidad del año junto con otros periodistas por la revista Time en 2018 por su lucha contra la desinformación de, según ella, la “sofisticada maquinaria” de cuentas falsas vinculadas al entorno de Duterte para intimidar y silenciar a los críticos.

La periodista, que se enfrenta a siete casos criminales por presunta evasión de impuestos y vulneración de las leyes de propiedad de los medios, fue condenada en junio de 2020 por ciberdifamación por un tribunal filipino. Por este caso se enfrenta a una pena de hasta 6 años de cárcel, aunque se encuentra en proceso de apelación.

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Luego de ser condenada afirmó que la “democracia está muriendo poco a poco” debido al ascenso de líderes autoritarios y populistas como Duterte y alertó de la manipulación en las redes, sobre todo en plataformas como Facebook. “Si no actuamos ya, nuestra democracia morirá porque cuando una mentira se repite mil millones de veces es más fácil de creer y al final se convierte en realidad”, dijo.

Maria Ressa

Maria Ressa explica los detalles de su arresto en Manila.

Patriarca de prensa libre

Por su parte, Muratov es el patriarca de la prensa libre en Rusia desde la caída de la Unión Soviética como director del periódico Nóvaya Gazeta, el último bastión de la crítica independiente al Kremlin. “Muratov es un gran hombre. No puede haber persona más digna en este país para un Nobel de la Paz. Nadie como él ha defendido, promovido y desarrollado la libertad de expresión en Rusia”, comentó Elena Miláshina, la reportera más laureada del periódico.

El nombre de Muratov, que el 30 de octubre cumplirá 60 años, está vinculado estrechamente con Nóvaya Gazeta, cabecera que también había sido en varias ocasiones nominada al Nobel.

Muratov encabezó en 1993, dos años después de la desintegración soviética, el grupo de periodistas que abandonó el diario Komsomólskaya Pravda con un objetivo claro en mente: hacer un nuevo periodismo en línea con los nuevos vientos democráticos que corrían en el país.

Para ello, contaron con la inestimable ayuda del último dirigente soviético Mijaíl Gorbachov, que compró ocho computadores con parte del dinero que recibió por el Nobel de la Paz, lo que les permitió a Muratov y sus colegas lanzar la primera tirada de mil ejemplares el 1.º de abril de 1993.

Después de trabajar como corresponsal de guerra en la primera guerra chechena, en 1995 Muratov fue nombrado director del periódico, cargo que ejerce hasta el día de hoy con la excepción de un paréntesis de dos años (2017-19).

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Dimitriv Muratov

El principal editor en jefe del periódico independiente de Rusia, Novaya Gazeta, y el ganador del Premio Nobel de la Paz 2021, Dmitry Muratov.

Foto:

NATALIA KOLESNIKOVA / AFP

Con él al frente de la redacción, Nóvaya Gazeta se convirtió en el abanderado de un periodismo de investigación que no aceptaba rehenes a la hora de criticar a las autoridades, sea por la corrupción, la represión de las libertades democráticas o los abusos de los derechos humanos.

El hundimiento del submarino atómico Kursk (2000) en el que murieron sus 118 tripulantes fue uno de los primeros encontronazos con el presidente ruso, Vladimir Putin, al que criticaron por no suspender sus vacaciones y por no dirimir responsabilidades entre la plana mayor de la Armada rusa.

Desde entonces, Putin se comportó, en el mejor de los casos, “como si no existiéramos”, según comentaron fuentes del periódico.

El presidente ruso volvió a ser la diana de las críticas por las controvertidas operaciones de rescate tras los secuestros terroristas del teatro de Dubrovka (2002) y la escuela de Beslán (2004), que terminaron con cientos de civiles muertos.
Chechenia, un agujero negro para la prensa rusa, fue uno de los temas más tratados por Muratov, quien envió a sus reporteros a cubrir los principales sucesos en la república norcaucásica, desde las dos guerras a los numerosos casos de abusos por parte de los militares rusos.

En la última década, el líder checheno Ramzán Kadírov, intocable para la prensa generalista, recibió muchas críticas de Nóvaya Gazeta por convertir Chechenia en una especie de califato donde no regían las mismas leyes que en el resto del país.
Los últimos reportajes del diario sobre la persecución, violación y el asesinato de los homosexuales en la república y lejos de ella por parte de los servicios de seguridad chechenos recibieron un gran eco en la prensa y televisión de todo el mundo.
Muratov tuvo que dar la cara en innumerables ocasiones ante los tribunales para defender a sus periodistas, continuamente amenazados de muerte por sus críticas a las autoridades locales, especialmente en el Cáucaso, y llevados a juicio por supuestas difamaciones.

Dicho coraje informativo le costó la vida a media docena de sus periodistas y empleados.

El caso más sonado fue el de Anna Politkovskaya, la máxima estrella de Nóvaya Gazeta y que fue asesinada por un comando checheno en el portal de su casa el 7 de octubre 2006. Muratov le dedicó el premio a la periodista, aunque él se lo hubiera dado al encarcelado opositor Alexei Navalni. “Yo no soy el beneficiario directo del premio. Es un reconocimiento a los compañeros caídos que dieron su vida por la profesión”, dijo el galardonado ruso.

“Se lo dedico a los que cayeron, a los fundadores y a la gente joven que trabaja en la tercera planta de la redacción”, dijo Miratov al referirse a Politkovskaya y los periodistas Ígor Dómnikov, Yuri Shekochijin, Asatasia Baburova y Natalia Estemírov, y al abogado del periódico, Stas Markélov, asesinados desde su fundación en 1993.
“El Nobel es merecido y muy oportuno. Lo han concedido cuando se ha declarado una guerra contra la libertad de expresión en Rusia. Hemos recibido la mejor arma en nuestra interminable lucha por la verdad”, sentenció Miláshina.

Los galardonados recibirán el premio –que consiste en un diploma, una medalla de oro y un cheque de 10 millones de coronas (980.000 euros)– el 10 de diciembre, fecha del aniversario de la muerte de Alfred Nobel (1833-1896).

AFP Y EFE

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