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¿Qué se espera de las elecciones en América Latina? – Latinoamérica – Internacional

Written by on September 20, 2021


Cada vez que un país latinoamericano acude a las urnas, algunos analistas sugieren que la región va a dar un giro a la izquierda o a la derecha, dependiendo de quién gane las elecciones.

Un examen más detallado de los resultados electorales recientes, especialmente los que se han producido desde que la pandemia empezó a devastar la región, nos cuenta una historia mucho más sencilla: la gente vota sistemáticamente en contra de quienes están en el poder.

(Puede leer: La fractura en el peronismo que desveló la crisis en el Gobierno argentino).

Más que un giro a la izquierda, los votantes latinoamericanos parecen estar votando para recuperar el Estado. Con un sector público ya considerable, y como la pandemia ha puesto aún más de manifiesto en gran medida la ineficiencia y a menudo la corrupción, es probable que el voto que hacen los electores acabe decepcionándolos.
Los recién elegidos se enfrentarán a los mismos obstáculos, alimentando un mayor descontento con la democracia y la frustración con sus gobiernos.

Con varias elecciones próximas en la región, incluidas las presidenciales en Chile y Honduras, y las de mitad de mandato en Argentina, el estado de ánimo del electorado debería ser preocupante, especialmente para la coalición gobernante de derechas en Chile y para el gobierno de izquierda en Argentina.

Jair Bolsonaro

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

Y aunque tendrán más tiempo para recuperarse (sus elecciones presidenciales están programadas para mayo y octubre de 2022, respectivamente), el presidente colombiano Iván Duque (que no puede presentarse a la reelección) y el presidente brasileño Jair Bolsonaro también deberían estar preocupados por el creciente sentimiento en contra de los gobernantes de la región.

De cara a las elecciones presidenciales de noviembre en Chile, es cierto que al candidato presidencial de la derecha, Sebastián Sichel, le está yendo mejor de lo esperado en las encuestas. Sorprendentemente ganó las primarias de la coalición de derechas al derrotar a un hombre que había liderado las encuestas durante más de dos años, Joaquín Lavín, exalcalde y dos veces candidato presidencial, lo que indica que entre los votantes de derechas el estado de ánimo dominante también es favorable a las caras nuevas y a un nuevo mensaje.

Sin embargo, a Sichel le resultará más difícil desvincularse del impopular presidente saliente, Sebastián Piñera. Después de todo, Sichel formó parte del gabinete de Piñera y su asociación con el Gobierno será debidamente explotada por los rivales de extrema derecha e izquierda en la próxima campaña presidencial. Al igual que los partidos de derechas se enfrentan a una ardua batalla para conservar el 40 por ciento de sus curules en el Congreso, Sichel tendrá que esforzarse por distanciarse de Piñera para convertirse en un candidato viable.

En Argentina, las elecciones de mitad de mandato de noviembre renovarán 127 de las 257 curules de la Cámara de Diputados y solo 24 de las 72 del Senado. Tras las elecciones Primeras, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (Paso) no es muy probable que la coalición peronista gobernante conserve el control del Congreso.
Los votantes enviaron una clara señal de descontento que obligará a un ajuste de cuentas en la administración del presidente Alberto Fernández.

(También puede leer: Presidente argentino pide cesar las ‘disputas’ en plena crisis de gobierno).

Como la verdadera líder de los peronistas es la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, un revés para los peronistas podría desencadenar un llamado a designar un candidato presidencial distinto de Alberto Fernández en 2023 o, si la derrota es demasiado abrumadora, un llamado para que Cristina dé un paso al costado.

Votantes descontentos

Más que un giro a la izquierda (Bolivia, Perú, Chile) o a la derecha (Ecuador), el descontento con las respuestas de los gobiernos a la pandemia y la preocupación por el deterioro económico de sus países está llevando a los latinoamericanos a votar en contra de quienes están en el poder actualmente.

En algunos países, como Ecuador o Bolivia, los presidentes salientes incluso optaron por no apoyar a ningún candidato para no perjudicar sus posibilidades. A su vez, los candidatos presidenciales trataron de distanciarse del gobierno saliente para no perder el apoyo popular.

AMLO

El mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, durante una rueda de prensa en el Palacio Nacional de la Ciudad de México.

Foto:

EFE/ Presidencia de México

En otros lugares, a los partidos de la coalición gubernamental les ha ido excepcionalmente mal en las urnas. En Chile, la coalición de derechas de Piñera, Chile Vamos, obtuvo menos del 25 por ciento de los representantes elegidos en la elección de la convención constitucional de mayo y solo ganó uno de los 16 gobiernos regionales.

En México, la coalición gubernamental sufrió un revés en las elecciones intermedias de julio. Más recientemente, el referéndum promovido por el presidente Andrés Manuel López Obrador sobre su iniciativa de enjuiciar a los expresidentes mexicanos fracasó estrepitosamente cuando solo acudió a las urnas el 7 por ciento de las personas con derecho a voto.

A pesar de que una abrumadora mayoría votó a favor de la postura del Gobierno, la participación estuvo muy por debajo del umbral del 40 por ciento requerido para que el Gobierno pudiera actuar con base en ese mandato.

Aunque las variables idiosincrásicas también juegan un papel en la explicación de la derrota de cada gobierno en función, el hecho de que ningún gobierno electo haya sido capaz de ganar una elección presidencial o un referéndum nacional desde principios de 2020, y la mayoría de los gobiernos en funciones ya estaban perdiendo elecciones durante los dos años anteriores al comienzo de la pandemia, dice mucho sobre el estado de ánimo del votante promedio en América Latina. La gente quiere castigar a los gobernantes actuales y quiere caras nuevas que puedan aportar nuevas esperanzas.

(Otro tema que puede interesarle: Inversión extranjera directa en América Latina cayó a niveles de 2010).

El nuevo gran reto

El mensaje dominante, entre los que han ganado en las recientes elecciones de la región, combina el concepto de caras nuevas, una plataforma anticorrupción y la promesa de una mayor red de seguridad (con un sector sanitario público más eficiente y fuerte). Aunque la recuperación económica posterior a la pandemia debería traer un impulso que ayude a consolidar el apoyo a los nuevos gobiernos, el mayor gasto fiscal en el que se incurrió durante la pandemia supondrá un gran reto para las nuevas administraciones.

La necesidad de volver a la disciplina fiscal y el aumento de las tasas de interés limitarán su capacidad para construir mayores redes de seguridad por las que han hecho campaña. Los esfuerzos realizados durante décadas para promover la buena gobernanza han demostrado que la corrupción no puede erradicarse fácilmente de la región.

Además, después de que el efecto rebote en la recuperación económica se esfume, los problemas estructurales para un crecimiento económico sostenido e inclusivo persisten en la mayoría de los países.

(Lo invitamos a leer: Análisis: América Latina, una región de pronóstico reservado).

El descontento de los ciudadanos con los gobernantes puede llevarles a apoyar a los contendientes en América Latina. Pero como nos ha recordado recientemente el caso de Perú, donde Pedro Castillo ganó con la promesa de resolver nuevos problemas con viejas recetas que han fracasado repetidamente, los aspirantes pueden posicionarse bien para representar el descontento popular, pero muchos no parecen tener una hoja de ruta viable para volver a encarrilar el país.

Pedro Castillo

Pedro Castillo durante la ceremonia de las Fuerzas Armadas por el bicentenario de Perú.

Foto:

AFP / Presidencia Peruana

En la actualidad, el mercado electoral en América Latina favorece a los aspirantes sobre los gobernantes actuales. Pero a medida que los contendientes llegan al poder, los problemas estructurales que enfrentan sus países y las altas expectativas que los votantes han puesto en ellos plantearán gigantescos desafíos a sus administraciones.

Dado que no será fácil cumplir con las expectativas, el sentimiento en contra de los gobernantes, que ahora prevalece en la región, podría seguir siendo dominante incluso después de que la pandemia esté bajo control. Afortunadamente, existe una alternativa sencilla y probada. Cuando los países latinoamericanos han tenido gobiernos que combinan políticas favorables al mercado con la adopción responsable de políticas sociales para reducir la desigualdad y promover la inclusión económica centrada en la mejora del capital humano, los resultados han sido siempre exitosos.

Aunque las políticas basadas en la nostalgia normalmente no funcionan, las políticas basadas en la evidencia que abordan los problemas, responden a las preocupaciones legítimas de las poblaciones que sufren y hacen que los países sean atractivos para las inversiones extranjeras explotando sus ventajas comparativas siempre han funcionado bien.

La mala noticia para América Latina es que los retos son formidables y el descontento popular va en aumento. La buena noticia es que los ganadores de las elecciones tienen una receta comprobada para devolver a sus países al buen camino.

PATRICIO NAVIA
Americas-Quaterly

Derrota del oficialismo en Argentina

Alberto Fernández Argentina

El presidente Alberto Fernández junto con su vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Foto:

MAXIMILIANO LUNA. AFP

El pasado 12 de septiembre se llevaron a cabo las elecciones Paso en Argentina y el partido del presidente Alberto Fernández obtuvo menos del 32 por ciento de los votos. El ganador de estas elecciones fue el partido de oposición Juntos por el Cambio, liderado por el expresidente Mauricio Macri.

(Puede darle contexto: Argentina: presidente Alberto Fernández cancela sus viajes al exterior).

El manejo de la pandemia y la situación económica son aspectos claves para entender la dura derrota del kirchnerismo en las Paso. “Algo no habremos hecho bien (…). Tengo por delante dos años de gobierno, y no voy a bajar los brazos”.
Aunque esos comicios del domingo fueron solamente unas primarias, son consideradas como una encuesta que anticipa el resultado final de las próximas elecciones.

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Redacción EL TIEMPO



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