Muere Robert Mueller, el fiscal especial que investigó la trama rusa en las elecciones de 2016, y Trump lo celebra
Written by rasco on March 21, 2026

Robert Mueller, el exdirector del FBI que investigó como fiscal especial la presunta injerencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016, ha fallecido a los 81 años. Donald Trump, el blanco de esa investigación, ha reaccionado a la noticia con un mensaje en su plataforma Truth Social en el que se felicita del óbito: “Robert Mueller acaba de morir. Bien, me alegra que haya muerto. Ya no podrá hacer daño a gente inocente”.
“Con profunda tristeza, compartimos la noticia de que Bob falleció” el viernes por la noche, informó su familia en un comunicado difundido este sábado. Su familia ha solicitado “que se respete su privacidad” en el duelo, algo que no ha hecho el mandatario con tan desafortunado mensaje.
Como prolongado director del FBI, Mueller transformó a la principal agencia de aplicación de la ley de Estados Unidos en una fuerza de lucha contra el terrorismo tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, pero adquirió especial notoriedad al ser encargado, como fiscal especial, de investigar los vínculos entre Rusia y la campaña presidencial de Trump en 2016, cuando el republicano llegó por primera vez a la presidencia de EE UU.
Comparativamente, por la duración y el momento, fue más relevante su desempeño al frente del FBI que el encargo concreto de investigar la supuesta ayuda rusa a Trump para ganar las elecciones frente a la demócrata Hillary Clinton, pero fue este último papel el que le catapultó a una fama del todo indeseada. Durante su etapa en el FBI, Mueller se propuso reestructurar la misión de la agencia para satisfacer las necesidades del siglo XXI, que arrancó con el traumático atentado yihadista. Precisamente había iniciado su mandato apenas una semana antes del 11-S y prestó servicio bajo tres mandatarios de distinto signo.
Fue nominado por el presidente republicano George W. Bush y ocupó el cargo hasta 2013, tras acceder a la petición del demócrata Barack Obama de continuar en el puesto pese a haber concluido su mandato de diez años. Tras J. Edgar Hoover, Mueller fue el segundo director del FBI más longevo en la historia de la agencia, con una trayectoria de doce años.
El cataclismo que supuso para EE UU y para el mundo —el 11-S desencadenó la guerra global contra el terrorismo y embarcó al país en las guerras de Afganistán e Irak— cambió instantáneamente la máxima prioridad de la agencia: pasó de resolver delitos comunes a prevenir el terrorismo. Este giro impuso un estándar de una dificultad casi insuperable tanto para Mueller como para el resto del Gobierno federal: prevenir 99 de cada 100 complots terroristas no resultaba suficiente tras el trauma del 11-S.
Trama rusa
Tras dejar el FBI, pasó varios años ejerciendo en el sector privado hasta que el fiscal general adjunto Rod Rosenstein le pidió que regresara al servicio público para ejercer como fiscal especial en la investigación sobre la trama Trump-Rusia. El semblante severo y el talante taciturno de Mueller se correspondían con la seriedad de la misión, mientras su equipo dedicaba casi dos años a llevar a cabo, con discreción, una de las investigaciones más trascendentales —y a la vez más polarizadoras— en la historia del Departamento de Justicia: es probable que la inquina que Trump muestra hacia quienes considera sus enemigos políticos —cualquier funcionario público que le lleve la contraria— se remonte a entonces. Durante el transcurso de la investigación, Mueller no ofreció conferencias de prensa ni realizó apariciones públicas, y mantuvo un silencio absoluto pese a los ataques de Trump y sus partidarios, creando así un halo de misterio en torno a su labor.
En total, Mueller presentó cargos penales contra seis de los colaboradores del presidente, incluidos el jefe de su campaña y su primer asesor de seguridad nacional, Michael Flynn. Su informe de 448 páginas, publicado en abril de 2019, identificó contactos sustanciales entre la campaña de Trump y Rusia, pero no constató la existencia de una conspiración criminal. No se ahorró, sin embargo, los detalles acerca de los intentos de Trump de tomar el control de la investigación —e incluso de ponerle fin—, aunque declinó determinar si el republicano había infringido la ley, en parte debido a una política del Departamento que prohíbe imputar a un presidente en ejercicio.
Sin embargo, empleando tal vez el lenguaje más memorable del informe, Mueller señaló enfáticamente: “Si, tras una…
Fuente editorial adaptada por BeOne Radio Canada.
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