Los trucos sucios de Trump en las elecciones de Estados Unidos

Written by on September 20, 2020



A medida que se acerca noviembre, me siento cada más nervioso acerca de las próximas presidenciales en Estados Unidos. Mientras mis amigos estadounidenses bromean sobre la delantera que hoy le lleva Joe Biden al actual presidente, Donald Trump, en las encuestas de opinión, sustentándose en la firme creencia de la capacidad de autorrenovación de la democracia de su país, siento preocupación, tanto como ciudadano británico como director de un centro de estudios.

Como británico, recuerdo haber visto una delantera de 20 puntos en las encuestas por la opción remain (quedarse) en el referendo del Brexit antes de que triunfara el leave (salir) en el referendo de hace cuatro años. Y, como director de un centro de estudios, colaboro estrechamente con académicos que investigan las maneras como los líderes autoritarios manipulan los sistemas democráticos para mantenerse en el poder, como ha ocurrido en Turquía, Rusia, Hungría y Polonia. De hecho, suele parecer como si Trump estudiara más en detalle que nadie la táctica de otros aspirantes a hombres fuertes.

Basándome en conversaciones recientes que he tenido con expertos en estos países, he compilado el siguiente catálogo de trucos sucios a los que Trump parece estar recurriendo.

Los líderes populistas promueven sus plataformas políticas mediante la polarización
y la división social. No les importa alejar e insultar a algunos votantes si con ello energizan a su
propia base.

La receta populista

El primero es la demonización de la historia. Los líderes populistas promueven sus plataformas políticas mediante la polarización y la división social. No les importa alejar e insultar a algunos votantes si con ello energizan su propia base. Al mostrarse como los campeones de la grandeza nacional, quieren determinar quién cuenta como ciudadano auténtico y quién no. Esta práctica inevitablemente trae la historia al primer plano.

Sea al presidente ruso, Vladimir Putin, invocando la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial; el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, recurriendo al Imperio otomano; el primer ministro húngaro, Viktor Orban, obsesionándose con el Tratado de Trianón, o el primer ministro británico, Boris Johnson, añorando la Pax Britannica, cada líder ha tomado partido en una narrativa histórica altamente divisiva.

Les encanta la posverdad

Otro enfoque relacionado se podría llamar la política de la posverdad. Estos líderes prefieren comunicarse directamente con los votantes mediante videos profesionales de propaganda y las redes sociales, ya que así pueden evitar situaciones incómodas e inconvenientes que los expertos en un tema (o en la política en general) podrían llegar a plantear.

En este ecosistema mediático, la comprobación de hechos no tiene mucha demanda, ya que la gente que tiene que conocerla no está dispuesta a escuchar y normalmente se niega a creer cualquier cosa que digan los medios ‘liberales’ (o cualquier cosa que contradiga sus convicciones o al líder al que siguen).

Además, en muchas democracias, las noticias falsas son hoy más comunes en el nivel local (el más cercano a la gente y por eso su fuerza), donde los operadores políticos han llenado el vacío dejado por el declive de las administraciones tradicionales de las ciudades y regiones.

Contra ‘poderes oscuros’

Una tercera táctica es enfrentarse a su propio gobierno. Se dice que el término ‘Estado profundo’ se originó en Turquía en los años 90, pero hoy figura de manera prominente en los discursos de Trump, Orban, Erdogan, Johnson y el gobernante polaco de facto Jaroslav Kaczynski. Al culpar a personajes sin rostro y sospechosas camarillas que operan en las sombras, todos estos líderes tienen una excusa lista para cualquiera de sus fallos.

Encuestas Trump Biden

Así estaba la contienda entre Joe Biden y Donald Trump el viernes 18 de septiembre. Promedio de encuestas de RealClearPolitics.

Restringir el voto

Un cuarto elemento es la supresión de votos. Como los constantes intentos de Erdogan de desempoderar a los votantes kurdos, Trump y el Partido Republicano están desesperados por privar del derecho a voto a los afroamericanos. Para un potencial hombre fuerte que ya está en el poder, la necesidad de inclinar las bazas electorales abre la puerta a todo tipo de ataques a los procesos democráticos.

Así, antes de las elecciones generales de Polonia, el gobernante Partido por la Ley y la Justicia (PiS) intentó limitar los votos por correo, transfiriendo en la práctica el control de las elecciones desde la independiente Comisión Electoral Nacional al servicio postal, controlado por el PiS. Si bien este plan acabó encontrando resistencias, mostró que hay incontables maneras para que los autoritarios interfieran o subviertan el proceso. No es de sorprender que el voto por correo y la politización del Servicio Postal de Estados Unidos también se hayan vuelto temas relevantes en las elecciones estadounidenses.

Material comprometedor

Otro artificio relacionado es la ‘tecnología política’, término para los trucos sucios relacionados comúnmente con la política postsoviética, entre ellos el respaldo encubierto de Rusia a candidatos de terceros partidos como Jill Stein en las elecciones presidenciales de 2016; el kompromat, o material comprometedor (un ejemplo es la búsqueda de información perjudicial para Biden en Ucrania) y, sencillamente, declarar la victoria antes del recuento final. En el caso de Estados Unidos, si Trump declara la victoria antes de que hayan llegado todos los votos por correo postal, las legislaturas controladas por los republicanos en estados claves podrían poner fin al recuento de manera temprana para asegurar ese resultado.

‘Guerrilla legal’

Si un gobernante autoritario en el poder lo desea, también puede incurrir en varias formas de ‘guerrilla legal’, utilizando las fuerzas policiales o tribunales obedientes para facilitar la manipulación de distritos electorales (conocida como gerrymandering), la supresión del voto, encubrimientos y otras violaciones del proceso democrático. En este aspecto, una de las mayores ventajas es la capacidad de controlar el momento justo de los eventos o divulgar información que sea perjudicial políticamente.

Muchos creen todavía que el anuncio del entonces director del FBI James Comey de una nueva investigación a Hillary Clinton apenas a días de las elecciones de 2016 fue un factor que benefició a Trump. Hoy, el Departamento de Justicia está dirigido por el fiscal general William Barr, alguien que no ha dudado en politizar a favor de Trump agencias…



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