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La historia de la demanda más importante que le han hecho a Google

Written by on October 25, 2020




Cada día se hacen alrededor de 6.500 millones de búsquedas en Google; por minuto, 4’497.420; por segundo, 74.957 búsquedas. Esto significa el 92,07 por ciento del total de las búsquedas en internet, y esto sumado a que el sistema operativo Android está presente en el 86 por ciento de los teléfonos distribuidos en 2019, y a que 84,2 por ciento de los sitios que usan herramientas de análisis de tráfico utilizan Google Analytics y 500.000 millones de personas en el mundo usan al mes Google Assistant, hace que esta empresa esté tan inmersa en la cotidianidad de casi todas las personas que tienen acceso a internet –más del 50 por ciento de la población mundial, es decir: cerca de 3.900 millones de personas en el mundo– que incluso es frecuente escuchar la frase: ‘pregúntele al dios Google’.

Sin embargo, esta condición ‘casi divina’ de poseedor del conocimiento ahora ha quedado relegada a un ‘cargo’ inferior en el camino a la ‘divinidad tecnológica’. Podría decirse que se acerca más a ser un ‘semidios’, pues su ‘omnipresencia’ terminó invirtiéndose en su contra. El martes, el Gobierno de los Estados Unidos inició un proceso judicial contra Google, argumentando que mantiene un “monopolio ilegal” en las búsquedas y publicidad en internet, y se le solicita “cambios estructurales”.

(En contexto: La histórica megademanda de EE. UU. contra Google).

Específicamente se le señala, entre otras cosas, de proteger ilegalmente su posición dominante por medio de acuerdos que ha hecho con empresas como Apple, a la cual le paga miles de millones de dólares al año para que su motor de búsqueda sea la opción por defecto en los iPhones y demás dispositivos. Ocurre igual con los teléfonos Android.

En cuanto a publicidad, el Departamento de Justicia expone que al acaparar más del 90 por ciento de las búsquedas en internet está captando la mayor cantidad de publicidad, dejando así a sus competidores sin mercado.

El fiscal adjunto del Departamento de Justicia que ha estado al frente de la demanda, Jeffrey Rosen, dijo que el caso iniciado junto con 11 estados apunta a la posición monopólica de Google en el ecosistema digital. “Google es la puerta de entrada a internet”, dijo Rosen, mencionando acuerdos de la compañía con fabricantes de dispositivos para incluir sus aplicaciones y haciendo imposible borrar algunas de ellas. “Ha mantenido su monopolio mediante prácticas excluyentes que son perjudiciales para la competencia”.

(De su interés: Google ahora permite buscar canciones solo con tararearlas).

Esta acción por parte del Gobierno estadounidense se trata, sin duda, de la más importante ofensiva legal contra un gigante tecnológico, por lo menos en las últimas dos décadas, y marca un hito en la lucha de Washington contra Silicon Valley, según han señalado diversos expertos. A su vez, es la primera acción antimonopolio que tiene que enfrentar la compañía, propiedad de Alphabet, que resulta de las investigaciones conjuntas del Congreso estadounidense, el Departamento de Justicia y de 50 estados y territorios.

El proceso, de gran peso político, podría tardar años en desarrollarse, pero desde ya se inicia una enorme batalla entre el Gobierno y un gigante tecnológico, con potenciales implicaciones para el sector. La demanda iniciada en Washington propone que la corte considere una serie de soluciones, entre ellas una posible fragmentación de la empresa. Pide “prohibir a Google” las prácticas monopólicas y considerar “el alivio estructural necesario para curar cualquier daño” a sus competidores. Consultado sobre cómo los funcionarios buscarían dividir a Google, Rosen evitó responder y dijo: “El litigio tendrá que continuar un poco más antes de que queramos establecer detalles”.

Enemigo común

Aunque el foco en este momento está sobre Google, en realidad el centro del debate está en qué medidas se deben tomar respecto al creciente poder de los gigantes tecnológicos que hoy tienen el poder de influir en los mercados, en las comunicaciones y hasta en la opinión pública.

Estos gigantes vienen siendo ya desde hace años el foco de atención, principalmente por la concentración de poder que tienen. Pilar Sáenz, experta en tecnología, advierte: “Con tanta información, con su poder económico y negocios en publicidad, educación, comunicaciones, etcétera, si no se porta mal, es porque no quiere y esa es su promesa; Google nos promete que se portará bien”.

(Lea también: ‘No hay que dejar que crezca la brecha tecnológica en Colombia’: Intel).

De seguir la digitalización de nuestras vidas al ritmo que llevamos, la necesidad de una regulación es inminente

Incluso, la preocupación es tal que es uno de los pocos temas en los que tanto republicanos como demócratas están de acuerdo. Por un lado, evidentemente anunciar la demanda contra Google cerca de las elecciones presidenciales en los Estados Unidos es una forma de mostrar el cumplimiento de la promesa del presidente Donald Trump de “enfrentarse a los gigantes de la tecnología”. Desde el lado republicano, Trump y sus aliados han atacado desde hace tiempo a estas compañías más por una cuestión política que económica, pues, según ellos, estas plataformas han silenciado sus voces.

“La falta de transparencia en su funcionamiento, los sesgos implícitos en la manera de seleccionar la información según la búsqueda y la presión política de rivales ha llevado a que muchos países busquen ejercer algún control sobre Google, Facebook o Amazon –explica Andrés Palacios Lleras, profesor de la Universidad del Rosario–. En los últimos años hemos visto cómo las plataformas se prestan para propagar mensajes políticos insidiosos, para generar ventajas competitivas injustificables o simplemente para sesgar las opciones que las personas tienen a la hora de adquirir un bien o servicio. Los riesgos del poder cuasimonopolístico de estas plataformas es que, a partir de prácticas censurables, terminen por controlar distintos ámbitos de nuestras vidas”.

Los demócratas, por otro lado, hace tan solo dos semanas, presentaron un informe en el que señalan a Apple, Amazon, Facebook y Google de “abusar de su posición dominante” y exigen una regulación.

Sáenz advierte al respecto que la regulación de estas actividades tiene riesgos porque suele abordarse sin tener claro cómo funciona la tecnología, suele hacerse desde el temor y a partir de premisas y paradigmas obsoletos que afectan no solo la forma como estas tecnologías pueden apoyar el ejercicio de…



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