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La dura escasez de trabajadores que enfrentan EE. UU. y el Reino Unido

Written by on September 29, 2021


Tanto EE. UU. como el Reino Unido se encuentran hoy en una situación que les genera un dolor de cabeza: los dos países enfrentan dificultades para suplir las vacantes disponibles.

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“Nunca, en los 30 años que llevo en este negocio, había visto algo semejante”, dice Carl Giddeon, el dueño de un local dedicado a la venta de electrodomésticos y computadores en Alexandria, Virginia (EE. UU.).

Desde hace más de tres meses, Giddeon ha tratado de llenar, sin suerte, las vacantes que tiene en su fuerza laboral. Eso, a pesar de que ha subido la oferta de sueldo en dos ocasiones y prometido beneficios y bonificaciones.

Pero su situación no es única. De hecho, es casi la norma a lo largo de todo el país. EE. UU., como consecuencia directa e indirecta de la pandemia, viene experimentando una escasez de mano de obra con pocos antecedentes en la historia. Y la situación es particularmente crítica en ciertos sectores, como el transporte, entretenimiento y otros empleos que pagan el salario mínimo.

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Para un obrero de una construcción o un mesero los subsidios del Gobierno eran similares o superiores a lo que ganaban trabajando. ¿Para qué matarse con un trabajo de 60 horas a la semana?

Para entender la dimensión del problema solo basta una mirada a las cifras de desempleo. Actualmente, el índice se ubica en el 5 por ciento. Algo que se traduce, de acuerdo con el Departamento del Trabajo, en unos 8,5 millones de personas desocupadas. Pero, según esta misma entidad del Gobierno, hay por lo menos 11 millones de empleos disponibles. En otras palabras, la oferta es muy superior a la demanda.

Hace poco, la Asociación Nacional de Empresas Independientes publicó un informe que puso el fenómeno en evidencia. Según esta, casi la mitad de las pequeñas y medianas empresas del país estaban reportando tener vacantes disponibles. Una cifra récord en este segmento de la economía.

En cierto sentido, se trata de un panorama con enormes contradicciones. Hace 12 meses, cuando la pandemia causaba estragos en la economía por el cierre de numerosos negocios, la tasa de desempleo alcanzó casi el 15 por ciento, una de las más altas desde la Gran Depresión de los años 30.

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En este año que ha pasado, EE. UU. recuperó al menos el 75 por ciento de los empleos que, se estima, se perdieron en ese lapso. Es decir, ni siquiera ha llegado a un nivel de ocupación precovid, lo cual indicaría que son millones los que aún necesitan trabajos.

Pero lo que hay es una insuficiencia que está ocasionando alzas en los precios del combustible y otros productos –porque no hay camioneros disponibles– y pánico entre empleadores que se acercan a su mejor temporada (la navideña) sin la mano de obra suficiente para poder suplir la demanda.

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Escasez de trabajadores en Estados Unidos

EE. UU. ya recuperó al menos el 75 por ciento de los empleos que, se estima, se perdieron durante los primeros 12 meses de la pandemia.

Coronavirus en Estados Unidos

Según estima el Gobierno de Estados Unidos, en el país hay por lo menos 11 millones de empleos disponibles.

Crecen las vacantes de empleo sin cubrir en Estados Unidos

Y la situación es particularmente crítica en ciertos sectores, como el transporte, entretenimiento y otros empleos que pagan el salario mínimo

El porqué no “quieren” trabajar los estadounidenses tiene varias explicaciones. En primer lugar están los subsidios directos que ofreció el Gobierno para ayudar a familias durante la pandemia y la expansión del seguro de desempleo.

De acuerdo con Dante DeAntonio, de Moodys Analytics, al comienzo de la crisis del covid fueron medidas que sirvieron para mantener activa la economía y evitar un descalabro mayor.

Pero en la medida que la situación se fue normalizando, muchos optaron por no regresar a sus trabajos anteriores. Particularmente los que pagan un salario mínimo y exigen mucho de una persona. “Para un obrero de una construcción, un mesero o alguien que labora en la planta de una fábrica los subsidios del Gobierno eran similares o superiores a lo que ganaban trabajando. ¿Para qué matarse con un trabajo de 60 horas a la semana si estaba recibiendo lo mismo por no hacer nada?”, dice DeAntonio.

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Paralelamente, muchos padres de familia, especialmente mujeres, tuvieron que abandonar sus empleos tras los cierres de los colegios y el año de educación virtual que siguió, pues se vieron obligados a permanecer en sus casas y cuidar de sus hijos.

Aunque ambos factores han influido, David Autor, del departamento de Economía del Massachusetts Institute of Technology (MIT), dice que la pandemia ha generado, a su vez, un cambio de actitud de las personas frente al empleo.

“La valoración que hace la gente sobre su propio tiempo ha cambiado. Los estadounidenses están cada vez menos dispuestos a tomar trabajos que pagan mal, son muy duros o conducen a una calle muerta, como en el sector de servicios. Y en su lugar están optando por reeducarse, cambiar de carrera o dedicar más tiempo a sus familias, así eso implique gastar menos. Es decir, ha bajado el apetito o la necesidad por este tipo de empleos”, dice Autor.

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Nunca, en los 30 años que llevo en este negocio, había visto algo semejante

Y el “colchón” que ha venido ofreciendo el Gobierno hasta ahora les ha permitido darse espacio. Adicionalmente, muchas personas que trabajaron remotamente durante los peores meses de la pandemia no quieren regresar a esquemas presenciales o a trabajos que exigen su presencia física. “No es un problema de cantidad sino de calidad”, dice Autor.

Según DeAntonio, esa dinámica puede comenzar a cambiar pronto gracias a dos factores. El primero es el fin de los subsidios que expiraron el mes pasado y forzará a muchos a regresar al mercado laboral. El segundo es el retorno a la educación presencial en colegios, que permitirá el regreso de muchos padres y madres de familia.

Por supuesto, esto dependerá de cómo evolucione la pandemia, pues muchos centros educativos han tenido que cerrar nuevamente sus puertas por rebrotes de covid y la variante delta ha impedido la recuperación plena de sectores como el del turismo y el entretenimiento.

Este analista de Moody’s…



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