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Juvenicidios en América Latina violencia es la principal causa de muerte los jóvenes – Latinoamérica – Internacional

Written by on January 25, 2021



América Latina ostenta el lamentable récord de ser la región del mundo donde más personas se asesinan cada año, y entre las poblaciones más afectadas por esta situación están los jóvenes, es decir, su futuro. El crimen organizado es uno de los principales factores, pero no el único.

Según un artículo publicado por la Universidad de los Andes, los jóvenes son una de las poblaciones más vulnerables en América Latina, dado que, en promedio, el 50,8 por ciento de homicidios ocurridos durante 2005 y 2017 corresponden a personas entre los 15 y 29 años.

“La región tiene los cinco países con las tasas de homicidio juvenil más altas del mundo”, señala el documento. Y aunque las dinámicas de violencia y contextos de cada país son diferentes, existen fenómenos comunes entre los países latinoamericanos como los conflictos armados, las guerras entre carteles de narcotráfico y la violencia del crimen organizado.

El artículo señala que “a pesar de la alta incidencia y letalidad de conflictos armados en la región, la mayoría de las muertes en América Latina se han producido en contextos urbanos marcados por el crimen organizado”. Lo que quiere decir que gran parte de los homicidios ocurren en escenarios donde actúan pandillas y organizaciones criminales y que involucran a los jóvenes de las comunidades.

En El Salvador, por ejemplo, donde es reconocida la presencia de las pandillas de la Mara Salvatrucha, “la edad promedio de los jóvenes vinculados a las pandillas es de 20 años”; mientras que en Nicaragua, “los miembros de las pandillas tienen entre 7 y 23 años”; así como en Guatemala y Honduras, “el rango de edades varía entre los 12 y 30 años”.

Angelika Rettberg, quien además de ser la autora del artículo, es doctora en ciencia política de la Universidad de Boston, señala que los jóvenes de estas organizaciones “terminan involucrados por falta de buenas alternativas, pocos incentivos para buscar mejor educación y empleos formales, presiones del entorno, mal ejemplo de los mayores”, entre otros factores.

“En ese sentido, mi gran temor sobre la violencia y la criminalidad no son los desmovilizados o removilizados de los grupos guerrilleros, sino la continuidad en las condiciones estructurales que ayer y hoy empujan a los jóvenes a la guerra”, agrega.

Poder criminal

Según la politóloga, en América Latina ocurre un fenómeno que algunos académicos denominan ‘gobernanza criminal’ y que se refiere “al diseño, ejecución y vigilancia de reglas de control y convivencia por parte de organizaciones criminales o ilegales. Como cuando las pandillas imponen el toque de queda en los barrios o imponen códigos de vestimenta. O cuando regulan los mercados informales del mototaxismo o del microtráfico de drogas”, señala.

Este fenómeno se caracteriza por el uso de métodos violentos para imponer el orden y control en los territorios, especialmente en aquellas zonas que son de interés para las economías ilícitas. En México, por ejemplo, durante los últimos años “la guerra entre carteles de narcotráfico ha causado alrededor de 150.000 muertes”.

Para la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), “la actividad delictiva causa muchas más muertes que los conflictos y el terrorismo juntos. (…) El crimen organizado por sí solo puede ser una fuente importante de violencia letal”, puesto que “ha provocado aproximadamente el mismo número de homicidios que todos los conflictos armados del mundo juntos”, señaló en su momento con referencia a los homicidios del año 2017.

Según Naciones Unidas, los jóvenes que viven en América tienen un alto riesgo de ser asesinados, siendo los hombres jóvenes de entre 15 y 29 años de edad uno de los grupos más vulnerables, ya que para dicho año la tasa estimada de homicidios para este grupo fue de 64 homicidios por cada 100.000 habitantes.

Homicidios 2020

Homicidios reportados entre enero y noviembre de 2020. Los hombres fueron la mayoría de las víctimas (9.128) en comparación con las mujeres (784).

Foto:

Medicina Legal. Adaptación EL TIEMPO.

Jóvenes colombianos

Para el caso de Colombia, la situación de los jóvenes es igualmente alarmante. Según datos de Medicina Legal, de los 9.913 homicidios reportados entre enero y noviembre de 2020, 5.000 fueron víctimas menores de 30 años, siendo los hombres la gran mayoría de las muertes al ser el 92 por ciento del total de casos.

Las grandes ciudades como Bogotá, con 884 homicidios; Cali, con 837, y Medellín, con 341 víctimas, fueron los principales focos de las muertes violentas en el año pasado. Sin embargo, las dinámicas de la violencia en las ciudades son complejas y no se reducen a la delincuencia común, sino que “en los contextos urbanos las violencias tienden a relacionarse hasta tal punto que se confunden”.

Así lo señala Darío Sendoya, sociólogo e investigador de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad (CEV) y coordinador del macroterritorio Bogotá-Soacha. “Hay dos tipos de violencias hacia los jóvenes de los contextos populares y periféricos”. La primera se refiere “a las violencias estructurales propias de estos contextos” y la segunda es “la violencia relacionada con el conflicto armado”.

Si bien la CEV aborda únicamente los hechos violentos que se relacionan con el conflicto armado, Sendoya destaca que “muchos de estos hechos (del conflicto) son invisibilizados y pasan por hechos de violencia común en las ciudades latinoamericanas”. Por lo que “uno de los desafíos que tiene la Comisión es identificar la relación entre esas dos violencias”.

Están comprobadas las relaciones que tienen los grupos paramilitares con los grupos de delincuencia común en los territorios. (…) Y uno de los casos más representativos es el homicidio de Mario Calderón y Elsa Alvarado, que fue perpetrado por la banda ‘la Terraza’, de Medellín, por orden de Carlos Castaño”, sostiene.

Los jóvenes colombianos también han sido víctimas del conflicto armado. Así lo demuestran los datos de la Unidad para las Víctimas que señalan que de las 8’553.416 personas víctimas del conflicto, 3’234.701 han sido personas menores de 30 años.
De hecho, la organización no gubernamental Save The Children, que se encarga de promover y defender los derechos de la niñez, advirtió en su momento que “el aumento de la violencia coincide con un marcado aumento en el reclutamiento y la utilización de niños y niñas por parte de grupos armados ilegales”.

Los jóvenes han sido víctimas del conflicto de manera desproporcionada, pero también  han sido los que han logrado construir propuestas de contención de la violencia y de transformación para la paz

“En la primera mitad de 2020 hubo un aumento de cinco veces en el número de niños y niñas reclutados, en comparación con el mismo período del año anterior. Esta tendencia se debe en parte a la pandemia del coronavirus: a medida que las escuelas y otros servicios de protección han cerrado, los niños y niñas se han convertido en un objetivo más fácil para los grupos armados”, señaló la ONG.

Para Sendoya, las grandes ciudades como Bogotá “pueden ser vistas como grandes expensas de jóvenes para la guerra, en donde los jóvenes de contextos populares son utilizados por diferentes grupos armados y, por ende, todos sus derechos son vulnerados”. Y aunque algunas formas de violencia urbana contra los jóvenes, como el exterminio (limpieza) social, el reclutamiento forzado y las ejecuciones extrajudiciales, se han visibilizado en zonas periféricas como Soacha, este municipio es “la punta de un iceberg de la violencia que se ha dado a lo largo y ancho de la ciudad de Bogotá”.

“Los jóvenes sí han sido víctimas del conflicto de manera desproporcionada, pero también los jóvenes han sido, a su vez, los que han logrado construir propuestas de contención de la violencia y de transformación para la paz en la ciudad. La Comisión de la Verdad está también investigando esos procesos que vienen desde las juventudes de la ciudad”, resalta el investigador.



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