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Estados Unidos: división de demócratas pone en aprietos a Joe Biden – EEUU – Internacional

Written by on November 6, 2021


Hace exactamente un año, el entonces candidato presidencial Joe Biden le dio una literal paliza a su rival Donald Trump en Virginia y Nueva Jersey, dos estados, sobre todo el segundo, que llevan décadas votando sólidamente a favor de los demócratas. En Virginia, Biden le sacó 10 puntos y 500.000 votos al republicano, mientras que en Nueva Jersey la diferencia fue de 16 puntos y casi 800.000 sufragios.

(Además: División demócrata le da a Biden una victoria a medias)

Esta semana, en unas sorprendentes elecciones estatales para gobernador, la contienda más competitiva desde que Trump dejó la presidencia, los republicanos resucitaron de sus cenizas para anotarse victorias donde pocos esperaban. Triunfos, sobra decir, que están causando pánico en el interior del Gobierno de EE. UU. por lo que pueden significar de cara a las legislativas del 2022 y las presidenciales del 2024.

Glenn Youngkin, un desconocido en el mundo de la política, se quedó con la gobernación de Virginia tras derrotar al curtido Terry McAuliffe, que ya había ocupado este puesto entre el 2013 y el 2017.

Además, los republicanos ganaron en ese estado los comicios para vicegobernador y fiscal general al tiempo que recuperaron el control de la Cámara de Representantes en una casi total barrida, pues el único logro de los demócratas fue retener el Senado por un solo escaño. Nada mal para un partido que lleva 12 años sin saborear las mieles del triunfo en un estado que si bien fue rojo a lo largo del siglo pasado, se había tornado azul desde el comienzo de este milenio.

Por el lado de Nueva Jersey, si bien el gobernador demócrata Phil Murphy alcanzó la reelección, terminó siendo una victoria pírrica (por menos de 60.000 votos) que dejó al desnudo el grave problema que tiene en ascuas a los demócratas.

Para ponerlo en contexto, en las pasadas elecciones, Murphy ganó la gobernación con 14 puntos de ventaja y ahora lo logró con menos de dos, algo preocupante en un estado que por su composición multiétnica (las personas de raza blanca solo representan el 50 por ciento) debería ser casi impenetrable para candidatos republicanos.

(Lea aquí: ‘Si es Trump, dígale que estoy ocupado’: Biden bromea en rueda de prensa)

Candidato republicano en Virginia

Glenn Youngkin, el candidato republicano a la gobernación de Virginia logró el triunfo.

La golpiza, además, no fue exclusiva de estos dos estados.

En Seattle, una de la ciudades más progresistas del país, el puesto para fiscal general se lo llevó un republicano que se opuso a las reformas de la policía, y en Pensilvania y Nueva York, dos estados del noreste que suelen votar demócrata, obtuvieron triunfos en condados que eran vistos como seguros para el partido en el poder.

La debacle de los demócratas, por supuesto, tiene varias explicaciones y hasta depende de a quién se le consulte. Pero hay algunas que saltan a la vista.

Sin lugar a dudas, los republicanos llegaron a este ciclo electoral mucho más motivados que sus rivales. Y en eso los números no mienten. Para poner un ejemplo, en Virginia alcanzaron un caudal de votación muy similar al que obtuvieron el año pasado. Algo inusual, pues en las elecciones que no coinciden con las presidenciales la participación suele caer de manera dramática (rondan el 40 por ciento versus el 70 por ciento cuando se elige mandatario).

Una energía generada, al menos entre la base, por la falsa idea de que a Trump le robaron su segundo periodo en la Casa Blanca y que los demócratas empujan al país hacia una especie de socialismo, pese a que Biden lo superó por 74 votos del Colegio Electoral y nunca apareció el menor asomó de fraude en las múltiples investigaciones electorales y judiciales.

Paralelamente, entre los demócratas lo que reinó fue la apatía. Volviendo al caso de Virginia, el partido perdió un millón de votos en solo un año. Y si bien eso se debe a que muchos cambiaron de color político, al menos 850.000 personas no acudieron a las urnas. En su gran mayoría personas que suelen favorecerlos.

Phil Murphy, gobernador electo por Nueva Jersey.

Phil Murphy, gobernador electo por Nueva Jersey.

Aunque en parte eso tiene que ver con la baja participación que es clásica en este tipo de comicios, también estuvo asociada al mal momento que vive el presidente Joe Biden y a divisiones internas de los mismos demócratas, que han impedido la aprobación de su agenda legislativa (ver nota anexa) y materializar sus promesas de campaña.

Hoy día su popularidad está por debajo del 43 por ciento, una cifra muy baja para un presidente que apenas lleva 10 meses en la Casa Blanca. “Los demócratas prometieron estabilidad, ser competentes y moderación. En su lugar han ofrecido caos e ineptitud”, dice el analista político Henry Olson tras citar garrafales errores como la traumática salida de Afganistán.

Así mismo, dice el analista, la estrategia del Partido Demócrata para las elecciones de esta semana se concentró exclusivamente en pintar a los candidatos republicanos como clones de Trump y todo lo malo que este representa, pero olvidando que el expresidente ya no está en la Oficina Oval y que son ellos los que ahora tienen que responder ante el electorado.

Pero esto es solo una parte de la película.

En estas elecciones, los demócratas perdieron terreno con los votantes independientes (un giro de 27 puntos desde las presidenciales), las mujeres, los hispanos, los asiáticos y hasta los afroamericanos. Precisamente, la coalición que llevó a Barack Obama al poder en el 2008 y que desde entonces había sido el fortín del partido en los swing states o estados oscilantes como Virginia, que son los que al final de cuentas definen las elecciones en EE. UU.

Además, continuaron perdiendo espacio entre la llamada clase trabajadora, lo cual es toda una ironía pues de ser el partido de los más “pobres” ahora los demócratas son vistos como una casa del elitismo, que agrupa a personas con educación superior y que viven en grandes centros urbanos.

De la misma manera, afirma el historiador James Homman, las elecciones también demostraron que los votantes, al menos en estos estados, no son monolíticos y que se mueven por temas que los impactan en su vida diaria, como la alta inflación, la persistencia de la pandemia y la educación de sus hijos.

“Sin la amenaza existencial que planteaba Trump y descontentos por el rumbo del país y el auge de los progresistas en el Partido Demócrata, no tuvieron mayor problema a la hora de darles la oportunidad a republicanos de corte más moderado”, sostiene Homman.

Por supuesto, como dicen, en política un mes es una eternidad y mucho puede cambiar en el año que falta para las legislativas y aún más de cara a las presidenciales del 2024.

La decisión de retirarse de Afganistán, tan criticada por estos días, podría terminar siendo vista a la larga como una movida valiente que salvó vidas de estadounidenses.
Para entonces puede que la pandemia ya esté en el retrovisor y con ello desaparezcan los fuertes debates sobre el uso de tapabocas, los mandatos de vacunación o el regreso de los niños a los colegios.

Así mismo, es probable que el país haya entrado un periodo de franca recuperación económica y estén superados los problemas con las cadenas de suministro que hoy tienen disparado el costo de vida.

De momento, sin embargo, el panorama luce negro para un partido que no parece tener una respuesta al exitoso guion que están comenzado a escribir los republicanos.

Joe Biden

El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden (izq.), y la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, en el Capitolio de los EE. UU.

Foto:

EFE / EPA / TASOS KATOPODIS / POOL

Triunfo a medias en el Legislativo para Biden

El presidente estadounidense, Joe Biden, celebró este sábado su primer gran éxito legislativo, tras la dificultosa adopción del gigantesco plan de inversión en infraestructuras tras una jornada dramática la noche del viernes en el Legislativo por las pugnas dentro del Partido Demócrata.

La victoria es parcial para el presidente, que no consiguió que se votara su otro ambicioso plan de 1,7 billones para reformar el sistema de protección social del país e invertir en la lucha medioambiental.

Algunos analistas han señalado que este caos es uno de los motivos del descalabro electoral demócrata en las elecciones del martes pasado, donde perdieron la gobernación de Virginia.

Todas estas presiones hicieron que la mayor parte del ala progresista del partido accediera a aprobar el proyecto solo con el compromiso de que los centristas apoyarán el plan social en las próximas semanas.

Biden promulgaría la ley de infraestructuras “pronto”, por un monto de 1,2 billones dólares, el cual es sustancialmente menor al paquete inicial presentado por el mandatario en marzo pasado por 2,25 billones de dólares para modernizar el país.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
WASHINGTON

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