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En EE. UU. la vacunación contra el covid también está politizada

Written by on June 3, 2021


En la mayoría de países del mundo, la tasa de vacunación contra el covid-19 depende de dos factores: la disponibilidad del remedio y la capacidad del Estado para distribuirlo con rapidez entre la población.

En Estados Unidos, por el contrario, el avance al parecer está amarrado a ideologías y zonas geográficas.

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Si bien un 63 por ciento de la población del país ya recibió al menos una dosis de la vacuna contra el virus, hay enormes diferencias entre los estados y/o personas que se identifican políticamente como demócratas y republicanos.

De acuerdo con datos del Centro para el Control de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés), hay docena estados en el país, (entre 50 más Puerto Rico y el Distrito ) donde la tasa de vacunación ya supera el 70 por ciento o incluso más (California, Maryland, Nuevo Hampshire, Pennsylvania, Nuevo México, Rhode Island, Nueva Jersey, Maine, Connecticut, Massachusetts, Hawái, Vermont).

En su mayoría estados del norte de la costa este (menos California. Nuevo México y Hawái) con un elemento en común: todos se consideran bastiones del partido demócrata, donde pesa la población urbana y que votaron a favor del presidente Joe Biden en las pasadas elecciones.

Un segundo grupo de otros 10 estados (Oregón, Colorado, Delaware, Puerto Rico, Virginia, Minnesota, Illinois, Nueva York, el Distrito de Columbia y Washington), el nivel es muy cercano al 70 por ciento. Y en todos estos también se repite la afiliación con los demócratas.

De acuerdo con las proyecciones oficiales, estos últimos 10 estados alcanzarán esa tasa antes del 4 de julio, que fue la fecha que se puso Biden como meta para que este inoculado el 70 por ciento del país y EE. UU. se acerque a la anhelada inmunidad de rebaño.

La administración Biden viene ofreciendo todo tipo de incentivos para empujar la vacunación en estas y otras zonas del país. La última fue ofrecer cerveza gratis para los que se la apliquen.

Pero no está pasando lo mismo con los otros 30 estados restantes, en su mayoría de inclinación republicana y que votaron por Donald Trump en noviembre del año pasado (salvo Arizona, Nevada, Wisconsin y Georgia que, como se recuerda, Biden ganó pero por un margen muy estrecho).

En ninguno de ellos, de acuerdo con las estadísticas, se logrará superar la meta del 70 por ciento antes de la fecha prevista por el presidente. Los peores son estados sureños como Alabama, Mississippi y Tennessee donde ni siquiera sobrepasan el 50 por ciento con una dosis de la vacuna.

Y no es por falta del medicamento. En EE. UU. hay vacunas disponibles para vacunar al 100 por ciento de la población y de aquí a agosto llegarán nuevos cargamentos que le permitirían vacunar a todo el país nuevamente si lo desearan.

El gran obstáculo sigue siendo la desconfianza frente a la vacuna o la idea de que el covid-19 ni siquiera existe (pero ha matado a 600.000 personas) y fue un invento de los demócratas para derrotar a Trump. Un ambiente que en parte fue creado por el propio ex presidente y los gobernadores republicanos en estos estados que le siguieron la cuerda.

Lo deprimente de la situación es que gracias a la vacuna las tasas de infección y muerte por el virus se han reducido de manera dramática en el país. De reportar por momentos más de 250.000 contagios y 4.000 muertes diarias, la cifra ha caído a 16.000 y 400 respectivamente. Los índices más bajos en más de un año, cuando apenas arrancaba la pandemia.

Joe BIden

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden.

El problema con esta tendencia de vacunación desigual, marcada por colores políticos y estados, es que constituye un gran obstáculo para neutralizar la pandemia en EE.UU. y pone en riesgo incluso a los ya vacunados.

Lo más grave de la situación es que en estos estados, donde se está lejos de tener al virus en cintura, ya se ordenó la reapertura total de sus economías y se eliminaron los mandatos para el uso de máscaras y distanciamiento social.

“A nivel nacional, los números se ven formidables y dan la impresión de que estamos cerca de llegar al final del túnel. Pero es una impresión falsa. Mientras siga existiendo un porcentaje importante de la población sin vacunar, el virus tendrá espacio para reproducirse y generar nuevas oleadas de infección”, sostiene Marcus Plescia, médico en jefe de la Asociación de Funcionarios Oficiales de la Salud para los Estados y Territorios en EE. UU.

Y es allí donde está el riesgo. En la medida que el virus siga avanzando también continuará mutando hacia nuevas cepas que son resistentes a la vacuna, como ya se ha visto en otros países.

La administración Biden viene ofreciendo todo tipo de incentivos para empujar la vacunación en estas y otras zonas del país. La última fue ofrecer cerveza gratis para los que se la apliquen. Pero hay otras como corte de pelo sin costo en peluquerías, deducciones de impuestos a empresas que estimulen la vacunación de sus empleados y cuidado gratis de niños mientras los padres van a ponerse la dosis.
En algunos estados hasta ofrecen marihuana para convencer a los escépticos.

Pero nadie mientras persistan las divisiones ideológicas y la vacuna siga siendo vista a través de un prisma político, EE.UU. seguirá en su túnel así ya la luz se pueda ver al final.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
En Twitter @sergom68

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