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Elecciones Nicaragua: Daniel Ortega se encamina a su cuarta reelección – Latinoamérica – Internacional

Written by on November 7, 2021


Con 39 líderes opositores arrestados (entre ellos empresarios, campesinos y estudiantes), 50 organizaciones no gubernamentales ilegalizadas, unos 150 presos políticos, decenas de miles de nicaragüenses exiliados por razones de seguridad o económicas, y la ocupación policial del influyente diario La Prensa, llega Nicaragua este domingo  a enfrentar unas elecciones presidenciales en las que Daniel Ortega tiene prácticamente ganada su cuarta reelección consecutiva asegurándose otro mandato hasta el 2027, y con lo que ratificaría la lógica dictatorial que ha aplicado el oficialismo en el país durante los últimos años.

(Además: ¿Quiénes disputarán a Daniel Ortega la Presidencia de Nicaragua?).

El líder sandinista, que se ha mantenido en el poder ininterrumpidamente desde 2007 –fue presidente durante 1985 y 1990–, libró una ola de terror y represión en el país en los meses previos a estas elecciones que provocó la condena de la comunidad internacional.

De hecho, la Unión Europea (UE), Estados Unidos, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) han expresado que no hay garantías para unas justas libres.

Sin embargo, el orteguismo mantuvo su mano dura y endureció su estrategia represiva que está llevando al país hacia un aislamiento internacional, el recrudecimiento de las sanciones económicas y la agudización de la crisis.

“Las elecciones han perdido toda credibilidad. El régimen Ortega-Murillo (su esposa Rosario Murillo es la vicepresidenta) probablemente será considerado un gobierno de facto, apoyado exclusivamente por las fuerzas militares y policiales y reconocido solo por unos pocos aliados tradicionales como Venezuela, Cuba, Rusia o China. El régimen se ha encargado de crear reformas que prácticamente instauran la reelección indefinida, pueden encarcelar a todo aquel que hable mal o critique al Gobierno. Sin un Estado de derecho y sin independencia de poderes, Nicaragua ya no tiene una base democrática y no se pueden tener elecciones legítimas de esa manera”, le explica a este diario Valeria Vásquez, analista sénior de Control Risk para Centroamérica y el Caribe.

(Le puede interesar: La UE renueva por un año sanciones a funcionarios de Nicaragua).

Nicaragua Daniel Ortega

El régimen de Daniel Ortega jugó a cercar a sus opositores con detenciones para evitar que pudieran representar un riesgo de cara a su reelección.

Estos son los primeros comicios generales en el país desde la revuelta popular que estalló en 2018 por unas controvertidas reformas de la seguridad social y que luego se convirtieron en una exigencia de renuncia del presidente Ortega, debido a que respondió con fuerza y represión.

Las protestas, calificadas por el Ejecutivo como un intento de golpe de Estado, dejaron al menos 328 muertos, según la CIDH, aunque organismos locales elevan la cifra a 684, mientras que el Gobierno reconoce 200.

Esas protestas del 2018 fueron la punta de lanza para que la crisis social se agudizara y produjera una oleada de detenciones a opositores. Desde entonces, según la CIDH, el Estado de Nicaragua, bajo férreo control de los sandinistas, ha establecido un estado policial para acallar la disidencia y cerrar los espacios democráticos.

(Lea aquí: ‘Falta de garantías’ en el proceso electoral de Nicaragua, dicen ONU y CIDH).

En las calles nadie duda que Ortega vaya a ganar este domingo las elecciones. El mandatario se enfrenta a cinco candidatos desconocidos señalados de colaborar con el Gobierno, tras el arresto de siete aspirantes presidenciales y la anulación de tres partidos opositores.

“No hay por quién votar. Daniel tiene esto en la bolsa”, le dice a la agencia AFP una mujer de 46 años en su casa en Masaya (sur) y quien pidió anonimato: “No se puede hablar, vas preso”, afirma al ser parte de los 4,3 millones de nicaragüenses que están llamados a votar hoy por la fórmula presidencial y 90 diputados.

De los aspirantes de la oposición, la favorita era Cristiana Chamorro, hija de la expresidenta Violeta Barrios (1990-1997) que se encuentra bajo arresto domiciliario (ver gráfico). Junto con ella, los demás candidatos detenidos están acusados de atentar contra la soberanía, promover sanciones contra Nicaragua, “traición a la patria” o “lavado de dinero”, conforme a las leyes aprobadas en 2020 por el Congreso, bajo control oficialista, al igual que el poder judicial y electoral.

Y es que Ortega se ha encargado de eliminar a cualquier tipo de figura que pueda crearle oposición. Incluso, algunos viejos aliados sandinistas que luego se volvieron sus críticos, como Dora Téllez y Hugo Tinoco, también fueron arrestados, al igual que dos importantes líderes gremiales.

Presión internacional contra Nicaragua es insuficiente

Washington considera que Nicaragua consolidará una “dictadura” con el esperado triunfo de Ortega. “Vamos hacia el escenario de una dictadura a la que tendremos que responder”, prometió este jueves Patrick Ventrell, director de Asuntos Centroamericanos del Departamento de Estado.

En 2018, después de las protestas, EE. UU. ha mantenido sanciones al círculo cercano del orteguismo por la represión que ejercieron. Las mismas se incrementaron este año conforme los ataques contra la oposición fueron creciendo, e incluso la UE le impuso sanciones a Murillo; a su hijo, Juan Carlos Ortega, y a seis funcionarios del Gobierno por “graves violaciones de derechos humanos”.

Finalmente, a comienzos de esta semana el Congreso estadounidense aprobó la ley renacer, que establece medidas para aumentar la presión diplomática y cuya sanción presidencial está prevista luego de los comicios.

Nicaragua estará
cada vez más aislada internacionalmente

Por su parte, la CIDH le ordenó este jueves a Nicaragua que libere a la aspirante presidencial Chamorro y a 13 presos más, siendo la tercera resolución de medidas provisionales que emite la Corte IDH desde junio para ordenar la liberación de opositores. Resoluciones que hasta ahora han sido desoídas por Ortega.

La gran pregunta es hasta dónde irá a parar Nicaragua tras la ola de presión internacional. “Nicaragua estará cada vez más aislada internacionalmente. Las sanciones y resoluciones internacionales han servido para enviar un mensaje inicial de que la comunidad internacional no tolerará las acciones antidemocráticas del régimen”, puntualiza Vásquez, al agregar que, no obstante, “como ha pasado en Cuba o Venezuela, las sanciones tendrán poco efecto en el régimen de Ortega, pese al severo impacto económico que representan”.

Y es que más allá de los efectos internacionales que pueda acarrear el triunfo del mandatario, el resultado de las elecciones de hoy puede traer un grave deterioro económico y un empeoramiento del contexto social en el país, según expertos.
El analista para Centroamérica del International Crisis Group, Tiziano Breda, le dijo a la agencia Efe que a nivel doméstico se profundizarán las grietas sociales y políticas, “con el riesgo de que se reanuden tensiones en forma de manifestaciones o actos de intolerancia política”, advirtió.

Además, una elección no competitiva ni transparente daría luz a un Gobierno con poca legitimidad, dificultando el acceso a recursos e inversiones internacionales, y acentuando así las dificultades económicas de Nicaragua.

cristina chamorro

La candidata a la presidencia Cristiana Chamorro Barrios, hija de la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro, permanece en arresto domiciliario.

Entonces se darán los elementos necesarios para un disparo de la migración regional e incluso hacia EE. UU. Desde la ola de represión en 2018, se dice que unos 100.000 nicaragüenses se han exiliado. Miami y Costa Rica son los principales focos que reciben a esta población.

“Vamos a ver un mayor flujo migratorio. Nicaragua no es como en Cuba o Haití, donde la gente debe lanzarse en un bote. Aquí las personas pueden cruzar la frontera y esto traerá consecuencia para los países vecinos”, le explica a EL TIEMPO Eduardo Gamarra, profesor de la Universidad Internacional de la Florida y experto en asuntos de América Latina.

Gamarra también menciona que esto llevará a una crisis de inseguridad en el país. “Yo creo que habrá mayor control dictatorial de parte de Ortega y, lejos de estabilizar las cosas, se va a ver obligado a ser más duro”, agrega.

Lo cierto es que los resultados no tardarán en conocerse y se sabrán por boca del orteguismo, pues decenas de periodistas nicaragüenses trabajarán desde el exilio, mientras que a varios medios y observadores internacionales les negaron el ingreso al país. Eso sí, más de 30.000 policías y militares, afectos al orteguismo, resguardarán las mesas electorales dispuestas para ir a votar.

REDACCIÓN INTERNACIONAL
*Con información de Efe y AFP

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