El debate sobre la economía se toma el protagonismo de la campaña electoral en Colombia
Written by rasco on February 17, 2026
En un país falta menos de un mes para las elecciones legislativas cuando secuestran a una senadora que busca la reelección, atentan contra la caravana de otro, unos más denuncian amenazas. A pesar de eso, la seguridad no es el principal asunto del debate. Tampoco lo es la corrupción, pese a que se multiplican los escándalos, pequeños o grandes, hasta el punto de que afectan incluso a ministros, al presidente de la mayor empresa de la nación o a congresistas que también aspiran a reelegirse. Menos el medio ambiente, pese a que el territorio ha vivido en los últimos años una sucesión de períodos secos con otros de lluvias torrenciales que hoy tienen a más de 150.000 personas damnificadas. La discusión se centra en la economía, con una debatida alza del salario mínimo, un creciente déficit fiscal, la propuesta del Ejecutivo de definir impuestos por decreto o un desempleo en uno de sus mejores momentos de la historia. El país es Colombia.
El salario mínimo es el asunto que ha llevado la economía al centro de la discusión. Lo hace desde el viernes pasado, cuando un consejero de Estado suspendió temporalmente el decreto por el que, a finales de diciembre, el presidente Gustavo Petro decidió aumentarlo un 23%, más de 18 puntos porcentuales por encima de una inflación que cerró en el 5,1%. Todos los candidatos presidenciales se pronunciaron, pues era un asunto inevitable, y Petro le dedicó una alocución presidencial este domingo. Lo llamativo es que los aspirantes opositores, desde Abelardo de La Espriella hasta Paloma Valencia, pasando por el exministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, recomendaron mantener ese aumento, en una aceptación de que la izquierda les ha ganado esta partida: pedir una rebaja del salario de alrededor de 1,5 millones de personas, a días de que los colombianos acudan a las urnas, era políticamente suicida.
Eso, justamente, los llevó a seguir hablando de economía. “El salario mínimo no se puede bajar. Lo que hay que hacer es bajarle los impuestos a los empresarios, para nivelar la situación económica actual y proteger el empleo”, dijo el candidato ultra. Algo similar dijo la senadora uribista. “El salario mínimo no se puede bajar. Lo que hay que hacer es bajarle los impuestos a los empresarios, para nivelar la situación económica actual y proteger el empleo”, dijo en un largo pronunciamiento titulado El derroche burocrático de Petro y la hipocresía fiscal del “gobierno del cambio”.
Los dos políticos no solo se referían a la propuesta -que comparten- de reducir la carga tributaria, propia de su visión económica, sino a los fallidos intentos de Petro de sacar adelante una reforma para aumentar los ingresos estatales y así tapar un hueco fiscal que el Gobierno ha calculado en unos 16 billones de pesos para 2025. El presidente ha decretado dos veces la emergencia económica en las últimas semanas, para así crear impuestos por decreto. Primero lo hizo alegando ese déficit, pero la Corte Constitucional le respondió que la negativa del Congreso no permite a un Gobierno decretar nuevos tributos. La semana pasada insistió con un segundo decreto, este justificado en la crisis ambiental en el Caribe, y que ha desarrollado con un nuevo impuesto al patrimonio a las más grandes empresas. De nuevo, cada medida ha desatado discusiones que centran la atención en la economía.
Eso no significa que todas las noticias económicas tengan ese impacto. Este lunes se conoció el dato del crecimiento económico, un 2,6%, que está por debajo de lo esperado y del 3,4% que estimaba el Gobierno a finales de año, pero que es justo lo que proyectaba el anterior ministro de Hacienda a inicios de 2025. Esa cifra, el dato más general y básico del funcionamiento de la economía de un país, pasó de agache en la campaña. Eso muestra que lo que la mueve no es el debate económico, sino el posible impacto social de sus medidas, especialmente en el corto plazo – el plazo de las elecciones legislativas del 8 de marzo y de las presidenciales del 31 de mayo.
Justamente con esa mirada, Valencia señala que el aumento del salario mínimo en el año electoral, el último del cuatrienio, fue para “tapar la corrupción infinita de su gobierno y comprar elecciones”. Y, en esa misma lógica, el Gobierno ha salido a defender el incremento con el concepto, amplio y pegadizo, de “salario vital”. “Se equivocan en materia grave: el país cambió. Esta arbitraria suspensión…
Fuente editorial adaptada por BeOne Radio Canada.
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