Diego Arria habla sobre la situación social en Venezuela – Venezuela – Internacional

Written by on September 24, 2020



El diplomático Diego Arria es una de las figuras venezolanas con mayores logros en la política internacional. Su conocimiento sobre las Naciones Unidas no es poco. No solo por haber sido embajador de Venezuela en 1988, consejero del secretario Kofi Annan y presidente del Consejo de Seguridad, sino por haber participado en la solución de conflictos internacionales en Bosnia, Ruanda, los Balcanes, así como haber llevado a juicios internacionales a los responsables de genocidio en la antigua Yugoslavia. Años después, en el 2011, denunció al entonces presidente Hugo Chávez ante la Corte Penal Internacional.

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Un reciente y crudo informe de 401 páginas que presentó la Misión Especial del Consejo de Derechos Humanos de la ONU expuso las violaciones constatadas por tres expertos de Portugal, Chile y Reino Unido, quienes tuvieron la comisión de investigar “ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y torturas y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes desde 2014” en Venezuela.

Arria analiza el contenido del documento:

Una pregunta, diríamos que simple. Cuando una población no tiene acceso al agua, electricidad, alimentos, salud; cuando una población se va muriendo lentamente, cuando millones se marchan en oleadas buscando refugio en otros países, ¿usted definiría esa situación como una violación sistemática y masiva de los derechos humanos?

Has resumido algunas de las causales principales descritas en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional que las considera crímenes de lesa humanidad. La dimensión superior de la violación de los derechos humanos, en especial cuando se ejecutan deliberadamente actos inhumanos como política de Estado. Todos aquellos que afectan la integridad física o la salud mental o física de las personas, incluyendo el acceso al agua, a la electricidad, a medicinas, alimentos, y el desplazamiento forzoso.

¿Por qué la ONU centra la violación de los derechos humanos en Venezuela en los presos políticos, las torturas, las ejecuciones extrajudiciales, las detenciones arbitrarias disfrazadas de legalidad, entre otros; siendo que estas aberraciones también ocurren en otros países donde sí existen sistemas democráticos?

Este asunto lo trata el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra previa investigación y documentación que les presenta la alta comisionada de Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

El informe de Venezuela lo considerará el Consejo en los próximos días, donde no tengo dudas que será aprobado a pesar del rechazo de sus cómplices internacionales como Cuba y China, entre otros. Mientras Venezuela tiene el mayor número de presos políticos del continente tanto civiles como militares.

Sin duda que algunas de estas violaciones en una u otra medida también suceden en países democráticos. Pero de ser esa su condición, el Estado de derecho estaría presente para tomar las medidas que se requieren. Eso es el caso absolutamente contrario al de Venezuela, donde la aberración y crueldad de los narcotiranos no tienen límites hoy documentados para el mundo.

Basta con leer por encima el reciente informe de la Misión del Consejo de Derechos Humanos para que el mundo entienda que los principales jerarcas: Maduro, Padrino, Reverol, Chapo, Cabello, han sido señalados como responsables directos de miles de ejecuciones extrajudiciales, violaciones, torturas, entre otros crímenes. Esta individualización de los criminales es fundamental, pues abre la puerta para actuar contra ellos ante la Corte Penal Internacional, que solo actúa contra personas y no contra gobiernos.

El informe abre otra puerta, si se quiere más grande, de que aquellos países que reconocen la jurisdicción universal puedan actuar contra estos criminales, como fue el caso del general Pinochet, detenido en Londres. También los invita a denunciarlos ante la CPI.

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¿En cuáles otros países se ha producido o se está produciendo este tipo de ataque sistemático y masivo a la población?

La lista es larga y con diferentes niveles. Por ejemplo, en China han internado a minorías musulmanas uigures para “chinificarlas”; en campamentos de “reeducación” hay un millón de personas, pero ningún organismo de las Naciones Unidas se pronuncia sobre semejante barbaridad. En Siria se calcula que 400.000 personas han muerto por la violencia. El caso de la población rohinyá en Myanmar que vive en un estado de apartheid.

En Sudán, en el Congo, Uganda, Guinea Ecuatorial, Eritrea, Camerún y tantos otros, sin olvidar a Cuba, que acumula más años que ningún otro torturando y violentando los derechos humanos de su gente, y que en adición asesora a los militares venezolanos en “técnicas de interrogación y torturas”.

¿Cómo se aplicaría la Fórmula Arria para el caso de Venezuela?

Esta modalidad operativa informal del Consejo de Seguridad, que tiene mi nombre, ha permitido llevar dos veces el caso de Venezuela en materia humanitaria; no así en su realidad política. Rusia y China han vetado el ingreso del caso de Venezuela en la agenda formal del Consejo, así que no hay manera de que el Consejo juegue ningún rol.

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¿Cuándo la ONU entró a tomar acciones en casos como el de Ruanda, los Balcanes, Siria?

Siempre muy tarde. Después de que han ocurrido cientos de miles de muertes. En Ruanda después de 700 a 800 mil; en los Balcanes, 200 mil; en Siria, 400 mil. En el Congo, cerca de 2 millones. Un récord realmente imperdonable. Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad no los consideraban conflictos importantes para sus intereses nacionales, que no los veían en riesgo. Un caso elocuente fue el del ex secretario de Estado de Estados Unidos que cuando le preguntaron sobre el conflicto Bosnio respondió: “No tenemos un perro en esa pelea”.

¿Cuáles medidas tomó la ONU?

En Bosnia y Herzegovina, los Balcanes, lo primero fue atrincherarse detrás de una acomodaticia neutralidad. Un permanente carnaval de resoluciones expresando “profunda preocupación”, conferencias y planes de paz, pero no utilizar la fuerza para detener un proceso de depuración étnica en el medio de Europa. Al final, ya ejecutada la masacre, tuvo que intervenir el presidente Clinton para hacer que la Otán bombardeara a Belgrado. Pero pasaron cuatro largos años.

¿Fue oportuno?

Para nada. Lo único cercano a oportuno fue la primera guerra del golfo, cuando una alianza de 34 países liderada por los Estados Unidos desalojó a las fuerzas de Sadam Huseín de Kuwait. Allí la consideración petrolera fue la que pesó para enviar a 500.000 efectivos militares, la mayor operación militar después de la II Guerra Mundial. En Somalia y en Bosnia desgraciadamente carecían de recursos petroleros.

¿Qué acciones ha tomado la ONU en el caso Venezuela?

De importancia ninguna. El actual secretario general Guterres ha sido extremadamente acomodaticio y deferente con la narcotiranía de Maduro. Algo que a partir del reciente informe de la misión del Consejo de Derechos Humanos seguramente se le dificultará un poco; sin embargo, alcanzó a decirle a Maduro “esto es serio, preocúpense”. Y eso a pesar de que nuestra tragedia es harto conocida por todos los secretarios generales desde Kofi Annan. Y más con el informe especial presentado por la Secretaria General de la OEA, el 29 de mayo de 2018, de una comisión de expertos internacionales que, al igual que ahora la ONU, encontró fundamento suficiente de crímenes de lesa humanidad en Venezuela.

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¿Debe haber un cambio en la actuación de la ONU para que sea más efectiva?

La ONU, que es hoy una organización con 193 países miembros, no es la responsable de todas las fallas que se le asignan en los distintos conflictos. Sus actividades, que van desde Unicef hasta el tema del medioambiente, el desarme, son actividades de la mayor importancia para la humanidad. Es el Consejo de Seguridad, que el mundo confunde como las Naciones Unidas, el mayor responsable de las falencias en el tema de la paz y de la seguridad internacional. Sus cinco miembros permanentes son más consecuentes y leales a sus intereses nacionales que a los compromisos y responsabilidades que les asigna la Carta de la ONU, que les concede privilegios especiales, pero para usarlos en función del interés mundial, no de los suyos.

Diego Arria

El político venezolano Diego Enrique Arria ha ocupado cargos de relevancia en Naciones Unidas.

De continuar Maduro en el poder, ¿cómo ve la repercusión política y social en la región, especialmente en Colombia?

No es solo de seguir en el poder. La tiranía Chávez-Maduro ha creado condiciones en la región que muchos no han advertido, o no han querido reconocerle su importancia. Han traído a nuestro vecindario conflictos muy serios de otra parte del mundo. Por supuesto, sin olvidar que somos los receptores y cómplices de los narcoguerrilleros colombianos.

Un país controlado por la tiranía cubana no puede sino ser la más grande amenaza regional potenciada por sus nuevos aliados: China, Rusia e Irán. No creo exagerar, el país mas vulnerable por estas realidades es la querida Colombia.

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¿Las sanciones al régimen han cumplido su cometido?

Las sanciones impuestas por el Tesoro de los Estados Unidos sí vienen cumpliendo su cometido, que es siempre con efectos acumulativos. Pero nunca son suficientes por la emergencia en que sobrevivimos los venezolanos, donde el tiempo es un factor central.

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‘Hago un llamado para que el Gobierno continúe con las liberaciones de todos quienes han sido detenidos arbitrariamente (…)’. De acuerdo con estas recientes declaraciones de Michelle Bachelet, ¿a quién cree usted que reconoce como Gobierno, al de Nicolás Maduro o al de Juan Guaidó?

Este tipo de declaraciones de la ONU es lo que Kofi Annan llamaba “la amoralidad de las partes”, o sea, víctimas y victimarios son tratados como iguales. Su declaración de reconocimiento por la liberación de un grupo de diputados es absolutamente un hecho insignificante ante el informe que la Misión ha producido sobre Venezuela, que, por lo contrario, es absolutamente claro. Bachelet por años ha sido muy ambivalente respecto a nuestra tragedia… desde que era presidenta de Chile.

MARIA ANGÉLICA CORREA
Para EL TIEMPO



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