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Diálogos en México: chavismo y oposición buscan acuerdos rápidos – Venezuela – Internacional

Written by on September 4, 2021



Poco más de una hora duró el viernes el primer encuentro formal entre la oposición y el chavismo, que se volvieron a encontrar para una nueva fase de diálogo, esta vez en México. La discreción y el hermetismo caracterizaron la jornada por petición de los facilitadores, teniendo como base de la discusión las elecciones presidenciales a cambio del levantamiento de las sanciones contra el régimen de Nicolás Maduro impuestas por Estados Unidos.

La delegación opositora, encabezada por el exalcalde Gerardo Blyde, contó con un nuevo integrante, el exdiputado Freddy Guevara, quien sustituyó a Carlos Vecchio, y arribó a México en forma discreta, a diferencia de los oficialistas que registraron todo el proceso de su llegada. “Venimos aquí para que todo el pueblo sea beneficiado”, dijo Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional chavista que lidera el otro lado la mesa, tras su arribo a Ciudad de México.

Horas antes del primero de tres encuentros, que se realizarán hasta mañana, Rodríguez enfatizó –en declaraciones hechas al canal del Estado venezolano– en que aspiran a lograr un acuerdo parcial que permita el levantamiento del “bloqueo, robo y sanciones ilegales”, esto como una “instrucción” dada por Maduro.

Si el chavismo logra al menos el comienzo de la eliminación de sanciones y la oposición, mejoras en las condiciones electorales, se estaría hablando de los primeros ‘acuerdos rápidos’, calificados así por los analistas, que advierten que si bien estarían en el papel, la realidad es la que determinará la materialización de los mismos.

La delegación opositora ofreció las primeras declaraciones ayer. “Esos acuerdos tempranos van a buscar aminorar la crisis, pero la crisis tiene problemas de fondo muy graves”, señaló Blyde. Y agregó que solo rescatando la institucionalidad democrática es que se resolverían los “inmensos” problemas económicos de Venezuela.

Por su parte, el politólogo Fernando Spiritto le dijo a EL TIEMPO que “el hecho de levantar las sanciones no depende de la oposición”. Y agregó: “Dependerá de muchos arreglos del área internacional y esto porque la oposición no decide finalmente sobre los activos congelados en el exterior, así que estos convenios a priori más bien pueden ser a mediano plazo”, agregó el también académico de la Universidad Católica Andrés Bello.

Sobre las garantías electorales, Spiritto cree que si el Gobierno las otorga, la realidad es que deben ir más allá de palabras y promesas. “El papel lo aguanta todo, pero es en las mesas de votación donde se pueden violar esas palabras”, afirmó.

Es importante anotar que desde el 16 de agosto, cuando se dio el primer encuentro y la firma del memorándum de entendimiento con siete puntos en la agenda, la preponderancia del chavismo quedó en evidencia. El régimen logró, de cierta forma, un reconocimiento como Gobierno por parte de sus adversarios, y más importante aún, por la comunidad internacional. “El hecho mismo de que la oposición se haya sentado ya es un triunfo para el régimen porque está desesperado por legitimidad”, recuerda el analista Spiritto.

La oposición va obligada a esta mesa. (…) El plan llegó a un callejón sin salida y tenían que hacer algo.

Por el lado de la oposición las cosas se están midiendo con pinzas. Stalin González, parte del equipo negociador por la Plataforma Unitaria, escribió en Twitter que “el único objetivo del equipo eran los venezolanos”. Por su parte, Luis Aquiles Moreno, también integrante del equipo negociador, aseguró que esperaban llegar a “acuerdos importantes”.

“La oposición va obligada a esta mesa. Las circunstancias les demostraron que el mantra de cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres de 2019 y repetido por Juan Guaidó no funcionó. El plan llegó a un callejón sin salida y tenían que hacer algo”, dice Spiritto.

A pesar de este panorama, hay quienes creen que la oposición no tenía que sentarse a dialogar. Luis Barragán, diputado a la Asamblea Nacional presidida por el líder opositor Juan Guaidó, reconocido por más de 60 países como el presidente interino de Venezuela, cree que Nicolás Maduro “solo gana tiempo para seguir consolidado en el poder” y que el denominado G4, agrupación integrada por los partidos Primero Justicia, Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo y Voluntad Popular, para él “al final no representan a todos los movimientos adversos al chavismo”.

Barragán coincide con Spiritto en los posibles convenios rápidos que se puedan generar. “Para los negociadores los acuerdos son portátiles y rápidos”, dice al considerar que lo más inmediato es “sacar adelante las elecciones del 21 de noviembre”, donde la mesa unificada opositora ya concertó participar.

Elecciones sin unidad

El Consejo Nacional Electoral (CNE) ha extendido tres veces el límite para inscribir a los candidatos a estas elecciones regionales y municipales del 21 de noviembre. En esta contienda la oposición decidió participar y hasta han sido excarcelados presos políticos como Freddy Guevara y más recientemente a Gilberto Sojo. Barragán, sin embargo, cree que el “drama de los venezolanos” no se va a resolver si no se sale del régimen. “Volver al camino del voto, eso es falso”, puntualizó.

En la calle, el fantasma de la abstención implementado por la misma oposición desde 2017 con las elecciones de gobernadores y alcaldes de ese momento persigue a los ciudadanos.

Indecisos y desconfiados, aún no están convencidos de participar o por lo menos no de manera avasallante como en 2015, cuando la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) arrasó con casi todas las curules del parlamento, el mismo que reconoció a Guaidó como presidente interino. “El trabajo de activismo político de la plataforma unitaria nunca ha cesado. Es necesaria la verdadera unidad, en un discurso y acción que le transmita confianza al elector de que sus representantes están cohesionados”, explica a EL TIEMPO Jesús Yánez, diputado de la Asamblea Nacional (2015-2020).

Si bien Yánez reconoce que el camino no está fácil para esa Unidad, cree que luego del 21 de noviembre se afianzarán los liderazgos regionales, esos mismos que hoy trabajan por las elecciones. Además, considera que el panorama cambiante de Venezuela estará influenciado por lo que pase en las conversaciones en México.

Es necesaria la verdadera unidad, en un discurso y acción que le transmita confianza al elector de que sus representantes están cohesionados.

La oposición no solo tiene el reto de movilizar al electorado, de por sí descontento y confundido, sino de lograr unidad para no desperdiciar los votos o dividirlos, pues esto le daría ventaja al chavismo. Sin embargo, en estados claves como Miranda no terminan de ponerse de acuerdo y dos candidatos quieren competir. Este es el caso de Carlos Ocariz, quien fue alcalde del municipio Sucre, y David Uzcátegui. Ambos llevan días peleando por ser el abanderado.

Para enfrentar al régimen se debe ver más allá. “No se ha logrado la unión perfecta”, recalca el profesor Spiritto, quien cree que todo esto es una muestra de cómo el liderazgo local sobrepasó al G4, al que no le quedó otra opción que anunciar la participación en los comicios.

Por lo pronto, continúan las conversaciones entre ambas partes, avaladas por la comunidad internacional y con aparente buenos ojos de Estados Unidos. Dicho país, a través del embajador para Venezuela, James Story, aplaudió el proceso y espera que se “establezcan las bases para el resultado democrático” que merecen los venezolanos, según escribió en Twitter el diplomático.

ANA RODRÍGUEZ BRAZÓN
Corresponsal de EL TIEMPO
CARACAS



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