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Desbordado por el covid-19, Estados Unidos todavía espera lo peor

Written by on November 29, 2020



Desde que comenzó la pandemia, médicos y expertos en EE. UU. habían advertido que el país sufriría una segunda y peligrosa ola de contagios si no se adoptaban fuertes medidas para controlar la propagación del covid-19.

Esta semana, todos sus temores se materializaron. De hecho, más que un ola, lo que ha llegado es un tsunami que está hundiendo a esta gran potencia en un mar de coronavirus.

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Solo en estos últimos siete días han muerto casi 10.000 personas, la cifra más alta que se registra desde mayo, cuando la enfermedad hacía estragos.

En este mismo período se han documentado al menos un millón de nuevos infectados, una cifra sin antecedentes, y van 17 días consecutivos en los que se ha batido la marca de hospitalizaciones: más de 90.000 personas se encuentran en estos momentos batallando por sus vidas en centros médicos.

Este miércoles, de hecho, se registró el número más alto de muertos en un solo día (2.300) desde marzo, cuando alcanzaron a perecer de a 3.000 personas diarias durante algunos momentos del mes.

Son cifras trágicas para un país donde ya han fallecido casi 270.000 personas y van 13 millones y medio de infecciones confirmadas. Más, y de lejos, que en cualquier otro país del mundo.

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Para ponerlo en contexto, la agencia Bloomberg acaba de publicar su ranking sobre los países a los que mejor les ha ido en el manejo de la pandemia y donde EE. UU. ocupa el puesto 18 entre 53 naciones.

Black Friday en Estados Unidos

Una de las cosas que ha hecho empeorar la situación en Estados Unidos es falta de consenso frente al uso del tapabocas.

Pero la misma agencia sostiene que ese puesto –que no es para celebrar– está basado en los buenos prospectos que tiene el país de cara a una vacuna. Pero si se elimina ese factor y solo se tuvieran en cuenta muertes y contagios por cantidad de habitantes, EE. UU. estaría entre los 10 peores del mundo. Y lo más grave, dicen los epidemiólogos, es que lo peor viene en camino.

De acuerdo con el Centro para la Prevención de Enfermedades (CDC), el instituto del Gobierno estadounidense que maneja las cifras oficiales, en las próximas tres semanas se van a morir otras 60.000 personas.

Y son datos conservadores. Si bien los tratamientos terapéuticos que existen hoy día están permitiendo salvar a muchas más personas que al inicio de la pandemia y los hospitales cuentan también con más recursos, la tasa de contagios es tan alta que hay poco que se pueda hacer.

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“En marzo, abril y mayo, cuando estábamos en el peor momento, la tasa de hospitalización era de 46 personas por un millón de habitantes. Es decir, unas 15.000 personas en promedio. Ahora estamos en 90.000. Muchas de esas se van a salvar gracias a las nuevas medicinas y porque entendemos mejor el comportamiento del virus. Pero muchas no. Hay poco que se pueda hacer ante este volumen”, sostiene Jonathan Reiner, médico especialista en infecciones de la Universidad de Georgetown.

En marzo, abril y mayo (…), la tasa de hospitalización era de 46 personas por un millón de habitantes. Es decir, unas 15.000 personas en promedio. Ahora estamos en 90.000.

De acuerdo con este, la cifra de muertes se va a duplicar en los próximos 10 días a casi 4.000 casos por jornada. Un nivel al que nunca se ha llegado en estos nueve meses que van de pandemia.

Y eso, sostiene Reiner, podría crecer aún más como consecuencia del Día de Acción de Gracias, que se celebró este jueves en EE. UU. A pesar de las súplicas de las autoridades sanitarias, millones de ciudadanos se desplazaron a otras ciudades y compartieron con familiares y amigos para celebrar una de las fechas más importantes en la cultura de este país.

Aunque las cifras fueron inferiores a las de años pasados, las autoridades estiman que al menos 50 millones de personas se montaron en carros, buses, aviones y trenes para visitar a sus seres queridos.

“Lo que se viene es una ola dentro de una ola. En dos o tres semanas van a comenzar a llegar a los hospitales todos los que se infectaron este fin de semana. Hospitales que ya de por sí están cerca de sus límites de capacidad en camas para cuidados intensivos. Es triste, pero es la realidad. Estamos entrando a la fase más negra de la pandemia y ni la población ni las autoridades están respondiendo como deberían”, afirma este doctor.

Esta nueva marejada está teniendo sus propias particularidades. La primera ola de la enfermedad, entre marzo y junio, estuvo concentrada en grandes centros urbanos de la costa este y oeste. Un segundo pico de esta fase, entre julio y septiembre, se empecinó contra áreas más rurales y estados del centro.

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La de ahora está arrasando tanto en centros rurales como urbanos y a lo largo y ancho del país. De hecho, en prácticamente todos los estados la tendencia es al alza. En Chicago, por ejemplo, se batieron esta semana récord de muertes y en ciudades como Miami, Filadelfia, Los Ángeles, Detroit, Las Vegas y Minneapolis ya se está viendo algo parecido. Y lo mismo está sucediendo en zonas más remotas como Virginia del Oeste, Dakota del Norte y Dakota del Sur.

Joe Biden

El presidente electo de EE. UU., Joe Biden, ha afirmado que la lucha contra el covid-19 será una prioridad en su gobierno.

Cómo llegó EE. UU., el país más poderoso del mundo, a esta situación es la crónica de una muerte anunciada. Ya desde el comienzo se sabía que durante el otoño y el invierno las cifras iban a subir. En gran parte porque tanto el frío como el uso de espacios cerrados son condiciones ideales para la propagación de un virus.

Es, además, el comportamiento que han tenido otras pandemias, como la gripe española de comienzos del siglo pasado. Fue por eso que las autoridades sanitarias insistieron tanto en llegar a este período con niveles bajos de trasmisión y un sistema de monitoreo que permitiera aislar los focos de contagios.

Pero sucedió todo lo contrario. A lo largo del año las medidas de prevención, como el uso de máscaras y el distanciamiento social, terminaron convertidas en el ‘balón de fútbol’ de la campaña presidencial. Donde un lado, el del presidente Donald Trump, minimizó el impacto del virus y las cuestionó abiertamente; mientras el otro, el del demócrata Joe Biden, las defendieron como la…



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