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Comisión externa en EE. UU. dice que Plan Colombia ha fracasado

Written by on December 3, 2020




Si bien ha traído grandes beneficios para el país, tanto el Plan Colombia como las estrategias posteriores financiadas por EE. UU. han fracasado en uno de sus objetivos centrales: controlar la producción y tráfico de coca en Colombia.

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Esa fue una de las conclusiones a las que llegó una comisión externa e independiente que fue nombrada por la Cámara de Representantes en el 2017 para que realizara una evaluación sobre las políticas antinarcóticas de EE. UU. en la región.

Según los autores, el Plan -que arrancó en el año 2000- tenía dos objetivos centrales: reducir los cultivos de coca y recuperar el control del estado en zonas remotas donde hacían presencia grupos de izquierda.

“Colombia ha hecho un gran progreso frente a ese segundo objetivo. Un estado que hace dos décadas estaba al borde del colapso es ahora el más firme aliado de EE. UU. con una democracia vibrante y una economía de mercado estable. Si bien el Plan Colombia fue un éxito desde el punto de vista con contrainsurgencia, ha sido un fracaso en lo antinarcóticos“, dice los firmantes, que hacen parte de esta comisión bipartidista creada en el año 2017 por el Comité para el Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes.

La Comisión la encabeza Shannon ONeil, quien actualmente trabaja en el Consejo para las Relaciones Internacionales, un centro de pensamiento en Washington. Pero entre sus ocho miembros, los dos que más llaman la atención son Juan González y Dan Restrepo.

Dos colombianos que trabajaron en la administración de Barack Obama y que suenan ahora para ocupar cargos de relevancia en el gobierno de Joe Biden.

Si bien el Plan Colombia fue un éxito desde el punto de vista con contrainsurgencia, ha sido un fracaso en lo antinarcóticos

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En el reporte dicen que EE. UU. ya se ha gastado 11.600 millones de dólares en dos décadas tratando de eliminar el tráfico y la producción. Pese a ello, el país sigue siendo el principal productor de coca en el mundo y con niveles muy similares a los que existían en el año 2000 y la violencia sigue afectando a los más vulnerables. Y resaltan como en el 2020 se han registrado más masacres que durante cualquier otro año desde la firma del acuerdo de paz.

Menciona como ahora, nuevamente, ambos gobiernos se han fijado reducir los cultivos en un 50 por ciento en estos próximos 5 años pese a que hace más de una década se fijaron esa misma meta de reducción.

La Comisión independiente sostiene que si bien hay muchas discrepancias en Colombia sobre cómo combatir las drogas, existe un acuerdo universal frente a que la erradicación, por sí sola, no es suficiente.

Colombia no puede asegurar la paz y controlar el narcotráfico sin que enfrente de manera simultánea la ausencia de seguridad y desarrollo en vastas zonas del país”, sostienen.

Colombia no puede asegurar la paz y controlar el narcotráfico sin que enfrente de manera simultánea la ausencia de seguridad y desarrollo en vastas zonas del país

Insisten, además, que ni siquiera con grandes campañas de fumigación aérea se ha podido controlar el problema pues tanto la oferta como el valor de la droga en las calles de Estados Unidos. se ha mantenido estable a lo largo de todos estos años. “Mientras el estado no pueda ofrecer seguridad física y económica, la historia antinarcóticos en Colombia demuestra que los campesinos volverán a la coca y recurrirán a la guerrilla y a criminales para su protección”.

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Si bien los autores anotan que algunos de los programas de desarrollo alternativo que patrocina EE. UU. están dando resultados, se trata de iniciativas a largo plazo que requieren apoyo permanente de un gobierno que tiene demandas urgentes en muchos frentes.

Razón por la cual destacan que el apoyo económico y político para el país es “crítico”.

El reporte incluye una serie de recomendaciones para el Congreso estadounidense, que serán evaluadas durante una audiencia este jueves.

Entre ellas que la erradicación, ya sea área o manual, se utilice contra grandes cultivos o de manera selectiva y luego de consultar con líderes locales. Consideran, de hecho, que enviar a erradicadores y fuerzas de seguridad a zonas remotas es una pérdida de tiempo y recursos.

Proponen enfocarse, además, en la destrucción de laboratorios y dar más recursos para la interdicción de combustible y precursores químicos que se usan en la producción.

Así mismo, construir vías terciarias para conectar estas zonas remotas y acelerar los esfuerzos en la titulación de tierras que permiten a los campesinos acceder a créditos y otros beneficios.

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También, promover empresas agrícolas y ayudar a que los productos tengan acceso al mercado internacional y preferencias arancelarias en EE. UU.De paso que se eliminen las restricciones que hoy impiden dar ayuda de EE. UU a los desmovilizados de las Farc.

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SERGIO GÓMEZ MASERI
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
WASHINGTON



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