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Chile vota para cambiar la constitución en plebiscito – Latinoamérica – Internacional

Written by on October 25, 2020




El pueblo chileno coincide en que el plebiscito de este domingo es una oportunidad histórica para el país.

Tanto la ciudadanía en las calles como los analistas políticos consideran que este es un primer paso para redactar una nueva carta magna que permita las reformas sociales de fondo que claman los chilenos.

“Este es el hecho político más importante que ha tenido Chile desde la recuperación de la democracia en 1990”, le explicó a EL TIEMPO Víctor Orellana, investigador de la Universidad de Chile y director de la Fundación Nodo XXI.

“Aquí sí o sí van a venir cambios y lo mejor será sentir que fue gracias a una nueva Constitución que todos votamos”, le dijo a la agencia AFP Alejandra Pizarro, una estudiante de 23 años, durante el acto de cierre de la campaña del ‘Apruebo’ el jueves pasado.

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El plebiscito sobre la reforma de la Constitución se convirtió en el gran triunfo que lograron las protestas de octubre de 2019. El detonante de las manifestaciones en ese entonces fue el alza de las tarifas en el metro en Santiago, pero, en retrospectiva, esa fue la chispa que estalló una crisis que se venía cocinando en Chile años atrás.

Los manifestantes habían expresado quejas cada vez mayores en contra de la actual Constitución, la cual es heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

Los descontentos apuntan a que esta carta magna consagra un sistema económico que no proporciona servicios básicos, como la atención médica y las pensiones dignas para millones de chilenos, los cuales son manejados por privados.

Aprobada en 1980, esta carta política estableció un sistema electoral binominal de diputados y senadores que favoreció, ya en democracia, particularmente a los partidos de derecha, que trabaron la posibilidad de cambios en el Congreso.

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Por eso, los analistas consideran este plebiscito como un paso para redactar una Constitución pensada en las necesidades sociales que tiene la gente.

“El plebiscito representa la posibilidad de encauzar institucionalmente las demandas que han estallado en forma de una crisis social”, le dijo a este diario el sociólogo chileno Carlos Ruiz Encina, presidente de la Fundación Nodo XXI.

Desde octubre del año pasado, el descontento en el país se extendió incluso después de que el Congreso aprobó llevar a cabo el plebiscito, en noviembre.

Las manifestaciones continuaron durante el principio de este año y solo se vieron menguadas durante el periodo de confinamiento por la pandemia.

El pasado 18 de octubre, cientos de personas volvieron a salir a las calles para conmemorar un año del estallido social y reivindicar el proceso plebiscitario en el país.

“Este proceso es inédito en Chile porque, si nos remontamos a lo que ha ocurrido desde 1812, todas las Constituciones han sido impuestas por golpes de Estado o presiones militares, y en esa ocasión estaríamos rompiendo esa tradición”, comentó con este diario Octavio Avendaño, doctor en Ciencias Políticas y académico de la Universidad de Chile.

Por su parte, Mauro Besaure, director del programa de doctorado en Teoría Crítica de la Universidad Andrés Bello, dijo: “La Constitución de 1980 fue un sistema que hasta hoy en día le quito responsabilidad al Estado en términos de educación, salud y pensiones; todo eso pasó a ser negocios privados”.

Apoyo al plebiscito

La agencia Bloomberg, a propósito del plebiscito, escribió que la mayoría de chilenos exige un cambio en una sociedad profundamente desigual donde el Estado brinda el mínimo de servicios. Pero también explicó los temores que tienen algunos sectores de la derecha en el país.

“Muchos de la derecha consideran la votación del domingo como una amenaza a todo lo que hizo del país un modelo de buena gestión económica de la región. Les preocupa que la nueva carta magna consagre una serie de derechos a la educación, la salud y la vivienda, y socave la prudencia fiscal que ha convertido a Chile en el soberano mejor calificado de América Latina”, apuntó ese medio económico especializado.

El plebiscito podría lograr que Chile “comience una nueva etapa en la cual se mantengan los principales elementos que generaron el éxito chileno en términos de crecimiento económico de las últimas décadas, pero que también esto se complemente con una agenda de cobertura social, con unas finanzas públicas más progresivas”, declaró el director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, Alejandro Werner.

En contraste, Jacqueline van Rysselberghe, presidenta del oficialista partido Unión Demócrata Independiente, el único que promueve el rechazo, cree que “es razonable que se le puedan introducir nuevas modificaciones, pero eso es muy distinto a quienes pretenden partir de una hoja en blanco, desde cero, desconociendo no solo la historia constitucional de Chile, sino que reescribiendo la historia desde cero”, dijo.

Pero lo cierto es que varios sondeos muestran un apoyo amplio para aprobar el plebiscito.

La encuesta de Pulso Ciudadano (veáse infografía) muestra una favorabilidad ciudadana del 85 por ciento a responder ‘Apruebo’ a la pregunta “¿Quiere usted cambiar la Constitución?”. Entre tanto, otro sondeo, el de Criteria Research, dice que un 72 por ciento está a favor.

Este amplio apoyo, en parte, también se debe a que sectores de la derecha chilena no tan radicales también creen conveniente el plebiscito.

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Otro hecho histórico es que las mujeres chilenas tendrán por primera vez la posibilidad de redactar en igualdad de número la nueva Constitución. De hecho, otra pregunta que se hace en el plebiscito es si quiere una Convención Constituyente o una Convención Mixta.

La primera contempla que se elija de modo directo constituyentes que no hagan parte del Congreso. La segunda opción contempla que la mitad sean miembros del actual Parlamento (hoy muy deslegitimado por la ciudadanía) y la otra sea elegida por voto, pero sin considerar la paridad entre hombres y mujeres.

En uno de los mayores logros del potente movimiento feminista chileno, el Congreso aprobó en marzo una inédita ley que asegura la paridad de género en las candidaturas para la Convención Constituyente.

“Es una reivindicación feminista desde años y quisiéramos que la paridad no fuera únicamente en el sistema político, sino también en todos los sectores tanto privados como públicos”, dijo a la AFP Rosa Montero, presidenta del partido político en formación Alternativa Feminista.

Aunque todo apunta a que el plebiscito será aprobado, este apenas es el primer paso de un camino que debe transitar Chile y que no acaba luego de cerradas las urnas.
“Muchas movilizaciones continuarán después de la votación, porque este proceso va a durar mucho tiempo”, agregó Avendaño.

CARLOS J. REYES*
Redacción Internacional* Con información de agencias



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