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Afganistán: la apresurada y dolorosa retirada de EE. UU.

Written by on August 29, 2021


Una verdadera carrera contrarreloj y sobre una cuerda floja. En eso se ha tornado la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán tras casi 20 años de intervención militar.

Este martes se cumple el plazo que se dio la administración de Joe Biden para sacar al último de sus soldados, sus ciudadanos y a los miles de afganos que los ayudaron a lo largo de estas dos décadas.

Pero desde que los talibanes tomaron sorpresivamente el poder hace 15 días tras el desplome del Gobierno en este país, la misión se ha convertido en uno de los operativos más complejos y peligrosos que se recuerden y que probablemente dará para un guión de Hollywood en un futuro cercano.

Joe Biden

La retirada de Afganistán se ha convertido en uno de los primeros retos internacionales de la administración Biden.

Foto:

Al Drago. Bloomberg

La semana cerró con un mortífero atentado terrorista a las afueras del aeropuerto de Kabul, la capital, que les costó la vida a 13 militares estadounidenses y alrededor de 170 civiles afganos que se apiñaban contras las rejas de la instalación tratando de escapar del brutal régimen que se les avecina.

Fue el ataque más letal contra fuerzas estadounidenses en una década y de los más violentos de todo el conflicto afgano.

El atentado se lo atribuyó el Estado Islámico K (EI-K), un remanente del grupo terrorista Estado Islámico (EI) que hace algunos años puso en jaque a Siria y que se ha venido asentando en Afganistán. Según la inteligencia estadounidense, la organización tiene una postura aún más extrema que el EI y Al Qaeda y es, de hecho, enemiga de los talibanes y sus aliados en Pakistán.

Biden, ya contra las cuerdas por el caótico repliegue de las tropas y la crisis de refugiados que desató su decisión, prometió castigar hasta el último de los responsables. Algo que comenzó desde este mismo sábado con un ataque aéreo en el que murieron dos cabecillas del EI-K en Nangarhar, según anunció ayer el Pentágono.

(Lea también: El líder de los talibanes se mantiene en la sombra). 

Irónicamente, dice Timothy Nafali, profesor de historia de la Universidad de Nueva York, la guerra en Afganistán está terminando justo como comenzó: con un ataque terrorista. “Guardando las proporciones de ambos casos, las palabras de Biden cuando prometió vengarse de los culpables son idénticas a las que usó George W. Bush tras los atentados del 11 de septiembre del 2001 y que fueron el preludio de este conflicto hace 20 años”, afirma este experto.

Kabul después del atentado

Un combatiente talibán monta guardia en el lugar de las bombas suicidas gemelas del 26 de agosto, en el aeropuerto de Kabul.

Lo grave es que la situación continúa siendo extremadamente volátil. De hecho, las autoridades han advertido que estas últimas 72 horas serán críticas. Biden dijo ayer que se podrían presentar nuevos atentados terroristas durante las próximas horas en la fase final del repliegue. La precariedad del momento es de no creer. No obstante su enorme superioridad militar y controlar casi el 90 por ciento del país hasta hace pocos meses, EE. UU. está confinado a una pista de aterrizaje cuyo perímetro es controlado por los que hasta hace poco fueron sus enemigos.

El presidente sabe que esta decisión recae sobre él y marcará su legado. Pero también entiende que tanto demócratas como republicanos querían el fin de esta guerra

Aunque todavía tiene unos 3.500 hombres, tendrá que ir retirándose gradualmente en esta corta venta de tiempo, con lo cual reduce su capacidad para defenderse. Conciente de esas limitaciones, Biden ha dado la orden de que el último tramo del repliegue se reserve para el escape de los militares y un millar de estadounidenses que aún permanecen en el país.

Esa postura, sin embargo, le ha valido un diluvio de críticas tanto de amigos como enemigos. Los republicanos no lo dejan de mancillar por dejarse imponer los términos del repliegue de un grupo que es considerado terrorista por las leyes de EE. UU.

Algunos demócratas le pegan por abandonar a su suerte a centenares de afganos que los ayudaron durante la guerra. Y aliados como Reino Unido, Francia y Alemania le han dejado saber que rechazan el límite que les impuso para salir antes de este 31 de agosto, pues ellos también hacen esfuerzos desesperados por sacar a los suyos.

España militares en Afganistán

Con estos dos últimos vuelos procedentes de Kabul, España concluyó la misión de evacuación de personas de Afganistán.

(Puede leer: EE.UU. revela la identidad de los 13 soldados muertos en el ataque en Kabul). 

Aún más delicado, la administración demócrata está haciendo una arriesgada apuesta estratégica al depender de los talibanes para el éxito de la operación. La teoría es que el grupo quiere emerger de esta crisis con una imagen renovada y de control sobre el país. Y sabe, además, que el EI-K no solo pretende desestabilizarlos sino amenaza su misma supervivencia, pues si se enquistan en el país podrían provocar nuevos ataques militares a Occidente. Y de allí, se dice, la reunión secreta que sostuvo el director de la CIA a comienzos de semana en Kabul con la cúpula del talibán.

Puede que nosotros salgamos de Afganistán este martes, pero Afganistán no saldrá de nosotros en muchos años más. Esto es solo el comienzo de una nueva etapa

En otras palabras, como dice el antiguo proverbio, ‘el enemigo de mi enemigo es mi amigo’. Pero como demostró el atentado del jueves, no hay garantía de que los talibanes –así quisieran– tienen la capacidad de asegurarles una salida segura.
Según Nafali, ese ataque de alguna manera le está dando la razón a Biden para apurar el repliegue. “Cada día que pasa es una nueva oportunidad para nuevos ataques contra estadounidenses. Hay muchos reportes de miembros del EI que estaban en Siria y otros países y ahora van rumbo a Afganistán con la idea de inmolarse. En este punto, entre más rápido salgan, mejor”, afirma el profesor.

EE. UU., además, pronto tendrá que decidir el futuro del armamento y equipos que aún tiene en el país, pero que no puede retirar en tan breve lapso. Ya hay reportes de que lo más probable es que terminen destruyéndolo a último momento. Es decir, la guerra probablemente concluirá con una explosión.

Pero aun si el repliegue es exitoso y se impiden nuevos ataques en estos tres días, todo indica que la pesadilla de Biden apenas comienza. Desde el pasado 14 de agosto han sido evacuadas más de 110.000 personas de Afganistán, de las cuales solo un puñado ha podido llegar a EE. UU.

Explosión en Kabul

El atentado en Kabul elevó la tensión durante las…



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