Corales buscan futuro
Written by rasco on February 27, 2026
ofrece en abierto la sección América Futura por su aporte informativo diario y global sobre desarrollo sostenible. Si quieres apoyar nuestro periodismo, suscríbete aquí.
Cuando los calamares hawaianos nacen, bajan sus defensas para dejarse tapizar por bacterias bioluminiscentes; llenan sus vientres de cielos estrellados que atraen a animales para devorarlos. Seres dentro de otros seres que les transfieren vida: sin esa colonización y diálogo, el calamar no sobrevivirá.
En las profundidades del mar, las simbiosis casi invisibles hacen la luz.
Más cerca de la superficie, otra simbiosis ocurre. Los corales, rígidos animales tentaculares, esqueletos calcificados incapaces de moverse dejan que las algas se les peguen a la piel: la fotosíntesis nace. Las algas unicelulares absorben la luz solar y transforman el dióxido de carbono en azúcares que alimentan a los corales. Hay mucho en juego: los arrecifes coralinos solo recubren el 0,2% del fondo del mar y, sin embargo, resguardan una cuarta parte de todas las especies marinas que mantienen a más de 500 millones de personas.
Si entendiéramos mejor las cadenas que nos sostienen, quizás seríamos más conscientes de la magnitud de nuestras dependencias.
En las costas, a la inversa de esos corales que pierden sus colores y desperecen, los huracanes y tormentas tropicales se envalentonan por el incremento de las temperaturas: se levantan, se multiplican y cuando se van, dejan tras ellos la tragedia impresa en las tierras, cuerpos y daños económicos multimillonarios.
A pesar de la tecnología y sus innovaciones, nuestra mejor protección frente a estos embates sigue siendo la naturaleza: esos arrecifes coralinos que amortiguan la violencia de las olas y vientos. Sin embargo, son los paisajes que se están desvaneciendo a mayor velocidad por el peso del cambio climático: los mares cada vez más calientes provocan el desprendimiento de algas de las pieles coralinas. Cuando el alga se va por demasiado tiempo, el coral blanqueado se muere de inanición.
Y sin los corales, nosotros tampoco sobreviviremos.
Algunos corales desarrollan estrategias de adaptación, cuando los cambios de temperatura no rebasan unas cuantas semanas, los pólipos más resistentes logran recuperar sus simbiosis. El coral se recubre entonces de una comunidad de algas que es distinta a aquella que lo abandonó: los científicos han encontrado que esas otras especies de algas modifican al coral y le permiten afrontar temperaturas de uno a dos grados más altas.
Pero cuando no todos los corales logran adaptarse: ¿cómo hacerle frente a su rápido declive?
Andrew Baker, biólogo marino de la Universidad de Miami, trabaja en ello: lidera el laboratorio para el futuro de los arrecifes coralinos. El lugar no es coincidencia, es en Miami donde esos ecosistemas se están perdiendo de manera más acelerada a nivel global: en el estado de Florida, el 90% de las colonias ya han desaparecido.
Baker y su equipo están experimentando con una técnica llamada de intercambio asistido de genes: buscan acelerar la selección natural. Es decir, eligen manualmente a aquellos individuos que provienen de otras regiones tropicales que sobreviven en mares más calientes. Es la primera vez que un país acepta introducir corales extranjeros para intentar salvar las poblaciones diezmadas de Florida y revertir, al menos temporalmente, el colapso demográfico.
Sin avances en los marcos regulatorios no habría sido posible el intercambio de esperma, huevos y posterior fecundación in vitro de corales de Honduras. Baker y su equipo han dado un paso importante: son los primeros en llevar esta técnica de intercambio asistido de genes del laboratorio a arrecifes coralinos naturales. En entrevista para América Futura, Baker menciona que espera que otros países sigan su ejemplo y flexibilicen sus regulaciones. En un mundo en dónde el cambio climático acelera los procesos, es crucial moverse del estado actual de parálisis precautorio pues en un próximo blanqueamiento, los corales cubanos, que tienen las tolerancias térmicas más altas de la región habrán, quizás, dejado de existir y con ellos se esfuma la posibilidad de intercambiar su material genético que podría salvar otros arrecifes en riesgo.
Esa variabilidad genética será el factor de…
Fuente editorial adaptada por BeOne Radio Canada.
📻 Escúchanos en vivo: https://www.be1radio.com/popup-player/
📲 Síguenos en Instagram: @be1radio
🎙 Entrevistas y promociones: https://www.be1radio.com/booking/