Hallado en el desierto del Sáhara un “maravilloso” dinosaurio de 13 metros con cresta de colores
Written by Rossana Marquez on February 19, 2026
“No puedo creerlo”, exclama el reconocido paleontólogo estadounidense, Paul Sereno, ante el español Daniel Vidal, cuando este le muestra in situ el mayor descubrimiento de la campaña. “Es la primera vez que se encuentra material del cráneo de un Spinosaurus en más de un siglo. Es lo más frágil e imposible de hallar. Es el premio gordo”, concluye.
La escena figura en un vídeo difundido a la prensa como parte de un dossier que anuncia el descubrimiento de una nueva especie: Spinosaurus mirabilis. Es la segunda tras el hallazgo, en 1915, en Egipto, del holotipo que definió al grupo, la única hasta ayer. Este nuevo dinosaurio de espinas “maravilloso” —lo que significa mirabilis en latín— fue descubierto en 2022 en el desierto de Sahara, en Níger, y que se publica este jueves en la revista Science con un artículo firmado por 29 científicos de cinco países.
Este carnívoro extinto habitó el norte de África hace unos 95 millones de años, medía unos 13 metros de largo y pesaba entre 6 y 7 toneladas. Tenía una dentadura entrelazada que funcionaba como una perfecta trampa para peces y una gran cresta sobre el cráneo en forma de cimitarra —un tradicional sable persa— que, según estiman los investigadores, habría sido de colores brillantes. Esta singularidad, junto a la típica vela dorsal que distingue a todo el grupo, confirma que era un ornamento de exhibición visual, no una estructura funcional para la caza.
La investigación comparó la morfología del cráneo del animal, las proporciones del cuello y sus extremidades posteriores, con 43 depredadores actuales y extintos. Los autores concluyen que los espinosáuridos —incluida la nueva especie— eran piscívoros que cazaban vadeando en aguas bajas, al estilo de las garzas actuales, y no depredadores acuáticos que buceaban como los cocodrilos. La lejanía de la costa, además, refuta esa teoría de que estos terópodos podrían haber sido completamente acuáticos.
Una expedición anhelada y extrema
El equipo de científicos y científicas liderados por el paleontólogo estadounidense Paul Sereno pasó tres meses en un paisaje extremo y hostil con el financiamiento principal de un donante anónimo y pequeños aportes particulares.
Casi nadie quería invertir en la arriesgada hazaña paleontológica de Sereno. La más ambiciosa de su carrera, según él mismo. Buscar fósiles de dinosaurios en uno de los sitios más inhóspitos del mundo, con 50 grados de calor bajo el sol desértico en agosto, era una inversión arriesgada para algunas instituciones científicas. Sin embargo, el legendario paleontólogo de 68 años lo tenía claro. En 2019, había recogido de allí varios fósiles y restos de una mandíbula de espinosaurio. Este científico de la Universidad de Chicago necesitaba profundizar esos descubrimientos, así que pasó los dos años de pandemia y aislamiento planificando el regreso y buscando fondos para ello. En 2022 los consiguió.
La urbanización más próxima, Agadez, está a 300 kilómetros (unas seis horas si no se presenta ningún inconveniente imprevisto) a través de la arena sin caminos. El acceso al agua potable se limita a la capacidad del camión que pueda llegar. Los peligros incluyen mordidas de serpientes y escorpiones, tormentas de arena, intoxicaciones alimentarias, malaria, averías de todo tipo, robos y hasta golpes de Estado (como el que interrumpió el traslado de fósiles en 2023). Para ahuyentar a los cazadores de tesoros, las autoridades locales les dotaron de una guardia armada de 64 hombres que los escoltaron durante toda la excavación. Como mano derecha para esta odisea, Sereno confió en el español Daniel Vidal.
En 2019, cerca de 100 personas, entre científicos, técnicos, guardias y realizadores audiovisuales, se instalaron en el desierto para explorar, en principio, dos áreas durante tres meses. Inesperadamente, a dos semanas del final de la campaña, un tuareg se les acercó en moto para revelarles la existencia de una zona que no aparecía en los mapas y que ningún científico había visitado antes. Con esa pista llegaron, en 2022, al tercer yacimiento (Jenguebi).
Para la joven paleontóloga española Ana Lázaro esta expedición la pilló en el mejor momento posible. “Tenía la posibilidad de aceptarlo sin miramientos…
Fuente editorial adaptada por BeOne Radio Canada.
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