Margot, la hermana mayor de Ana Frank, sale de las sombras en su centenario
Written by rasco on February 16, 2026
Margot Frank habría cumplido 100 años este 16 de febrero. Callada y discreta, muy estudiosa y deportista, era la hermana mayor de Ana, la autora del diario más conocido del Holocausto. Margot también escribió sus vivencias en un cuaderno, que se perdió cuando los nazis entraron el 4 de agosto de 1944 en el anexo de un edificio de los canales de Ámsterdam, donde se escondía junto a sus padres, Otto y Edith, y otras cuatro personas. De los campos de concentración solo regresó Otto Frank. De su hija mayor, queda su descripción en el Diario y los recuerdos de una amiga. En segundo plano histórico, la Casa de Anne Frank, abierta en ese mismo lugar, le dedica una página web nueva y una pequeña muestra para apuntalar su recuerdo.
Margot Betti Frank nació en Fráncfort el 16 de febrero de 1926. El matrimonio Frank residía en Alemania, donde Otto trabajó primero en el banco familiar, Michael Frank Bank. Debido al creciente antisemitismo tras la llegada de Hitler al poder, la familia emigró en 1933 a Países Bajos, y él abrió en Ámsterdam la filial de una empresa alemana que fabricaba pectina, un espesante alimentario. Margot tenía siete años y Ana cuatro, y se adaptó a su nueva vida. Las notas de sus maestros alemanes de primaria decían que era “muy aplicada”. Una vez en la capital neerlandesa, aprendió enseguida la lengua y fue matriculada en la escuela del barrio. Al final de la educación básica era ya una alumna notable, y para la secundaria, acudió al Meisjeslyceum, un instituto femenino. Destacaba en matemáticas y le gustaba la natación y el remo.
La joven quería ser comadrona y emigrar a Palestina. Era tranquila y más reservada que su hermana Ana. Pertenecía a un club de deporte acuático: en febrero de 2020, la Casa de Anne Frank publicó dos fotos inéditas, que la mostraban feliz con sus compañeras de remo durante el verano de 1941. Fue el último en que pudo practicarlo, ya que en septiembre las medidas antijudías impuestas por los nazis, que ocuparon Países Bajos en la primavera de 1940, les apartaron de los eventos públicos. Su mejor amiga, Jetteke Frijda, que sobrevivió a la II Guerra Mundial, la describió como “serena, inteligente y modesta”. “Es la mejor en todo, pero no presume, y puedes fiarte y seguir su ejemplo”, dijo.
Durante el segundo año de la secundaria, su profesora de inglés se puso en contacto con alumnos de Estados Unidos de su misma edad. De este modo, Margot empieza a cartearse en 1940 con una niña llamada Betty Ann Wagner, que vivía en Danville (Iowa). El 27 de abril le escribe sobre sus aficiones. También le habla de la amenaza de la guerra: “Escuchamos a menudo la radio, y a veces es estresante. No nos sentimos seguros, porque somos vecinos directos de Alemania y este es solo un pequeño país”.
Betty recibió la carta a principios de mayo de 1940 y contestó en seguida. El 10 de ese mes, los nazis invadieron Países Bajos y ya no recibió respuesta. Margot también tuvo que cambiarse a una escuela solo para judíos, y la familia perdió a su vez la nacionalidad alemana, convirtiéndose en apátridas. El 5 de julio de 1942, Margot fue convocada por los nazis para, en teoría, ser enviada a Alemania a trabajar junto al resto de su familia. La familia sabía que era una cita trampa de la Gestapo y que el destino era seguramente la muerte. Otto Frank había preparado un escondite, la famosa Casa de Atrás de Ámsterdam, a la que se trasladaron al día siguiente.
Por el diario de Ana, recibido como regalo de cumpleaños el 12 de junio de 1942, se sabe que Margot tenía también uno y que se llevaban bien a pesar de ser muy diferentes. En una entrada, fechada el 14 de octubre de 1942, Ana escribe que estaban tumbadas en su cama “que es increíblemente pequeña, y por eso fue bastante divertido”. Llevaban tres meses ocultas, y Margot le pregunta “si podía leer su diario a veces”. Ana responde “que sí, algunas partes”. Luego se interesa por el de su hermana. Anota que ella le dejó leerlo también. En otros momentos, Ana decía que Margot “no necesita que le enseñen nada porque es buena, amable e inteligente por naturaleza”.
La vida en el anexo no fue fácil para las adolescentes. Otras veces Ana presenta a Margot como “débil de voluntad y pasiva”. Incluso dice que el padre parece preferirla porque es “la más inteligente, la más amable, la más guapa y la mejor”. Sin embargo, a principios de 1944, Ana escribe que su hermana “parece muy diferente de lo que solía ser”. Y añade: “Se está convirtiendo en una verdadera amiga. Ya no me considera una niña pequeña que no cuenta”. Durante el encierro, Margot sigue estudiando, y Ana hace una lista de las materias en las que trabaja: “Inglés, francés, latín, taquigrafía en inglés, alemán y neerlandés, mecánica, física, química, álgebra, geometría, literatura inglesa, francesa, alemana y neerlandesa, contabilidad, geografía, historia moderna, biología, economía”. También señala que “lee de todo, en especial sobre religión y medicina”. Margot no quería quedarse atrás en sus estudios pensando que alguna vez podría salir del escondite.
Entre los refugiados del anexo había un matrimonio, Hermann y Auguste van Pels, y su hijo, Peter. Les acompañó además Fritz Pfeffer, un dentista amigo de los Frank. Estuvieron todos más de dos años ocultos. Ana y Peter se enamoraron. En 1944, el chico tenía 17 años, casi tres más que Ana. Y como esta tuvo la sensación de que a Margot también le gustaba, se lo preguntó. La respuesta fue que no. En una nota le dijo: “Solo me entristece un poco no haber encontrado todavía a alguien, y probablemente no lo haré en bastante tiempo, con quien compartir mis sentimientos”.
El 4 de agosto de 1944 se acabó todo. Agentes neerlandeses liderados por el suboficial Karl Josef Silberbauer, del servicio de seguridad nazi, irrumpen en el lugar y arrestan a los ocho refugiados y a dos trabajadores de la empresa de pectina, que les habían ayudado a sobrevivir. Nunca se ha sabido quién les denunció, pese a que ha habido varias investigaciones a lo largo de las décadas.
La familia Frank fue deportada al campo de exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau, en territorio polaco anexionado por Alemania. En noviembre, Margot y Ana fueron evacuadas, sin sus padres, a otro campo de concentración, Bergen-Belsen, al norte de Alemania, cuando las tropas soviéticas se acercaban a Auschwitz. Allí, las dos enfermaron de tifus, “y un día [probablemente en febrero de 1945] simplemente ya no estaban”, recoge la documentación de la Casa de Anne Frank. Margot tenía 18 o 19 años. Su hermana, 15. Las tropas británicas liberaron campo el 15 de abril. La madre había fallecido en Auschwitz el 6 de enero, pocas semanas antes de la liberación del campo.
Después de la guerra, Otto Frank escribió una larga epístola a Betty Ann Wagner, la niña estadounidense, contándoselo todo. Cuando consintió en publicar el Diario, Jetteke Frijda le dijo: “Es maravilloso lo que haces por Ana, pero Margot también merece ser recordada”.
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